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domingo, 16 de agosto de 2015

Marguerite Yourcenar: Los treinta y tres nombres de Dios


1.
Mar de mañana.

2.
Ruido de la
fuente en
las rocas
sobre las lajas
de piedra.

3.
Viento del mar
la noche,
en una isla.

4.
Abeja.

5.
Vuelo triangular
de los cisnes.

6.
Cordero recién nacido
carnero hermoso
oveja.

7.
El morro
de la vaca
el morro salvaje
del toro.

8.
El morro
paciente del
buey.

9.
El fuego rojo
en el hogar.

10.
El camello
cojo
que atravesó la
gran ciudad atascada
camino a su muerte.

11.
La yerba
El olor a la yerba.

12.
...

13.
La buena tierra
La arena
y la ceniza.

14.
La garza que
esperó toda la
noche, casi helada,
y que al fin
apacigua su
hambre al alba.

15.
El pequeño pez
que agoniza
en la garganta
de la garza.

16.
La mano,
que se pone en
contacto
con las cosas.

17.
La piel, por
toda la superficie
del cuerpo.

18.
La mirada
y aquello que mira.

19.
Las nueve puertas
de la
percepción.

20.
El torno
humano.

21.
El sonido de una
viola o de una
flauta indígena.

22.
Un sorbo
de bebida
fría o
caliente.

23.
El pan.

24.
Las flores
que brotan
de la tierra
en primavera.

25.
Tener sueño
en una cama.

26.
Un ciego
que canta
y un niño
enfermo.

27.
Caballo que
corre
en libertad.

28.
La mujer-
de-los-perros.

29.
Los camellos
que se abrevan
con sus pequeños
en el arduo
guad.

30.
Sol naciente
sobre un lago
aún helado
a medias.

31.
El silencioso
relámpago
El rayo
estrepitoso.

32.
El silencio
entre dos amigos.

33.
La voz que viene
del este,
entra por la oreja
derecha
y enseña un canto.


  Marguerite Yourcenar, Poemario póstumo

jueves, 30 de abril de 2015




 "Los poetas solamente se deshacen, pero no mueren."

- Marguerite Yourcenar

sábado, 21 de febrero de 2015

Kafka y el vegetarianismo




Hay una frase muy conocida que Kafka dijo: "Ahora puedo miraros en paz: Ya nunca más os comeré", le dijo a los peces en el acuario.

Kafka comenzó con el vegetarianismo por razones de salud, pero su vegetarianismo también era ético. Probablemente fue una respuesta y una responsabilidad ante los invisibles, ante la “familia desconocida” que para Kafka incluye a los animales, es también una manera de cómo salvarlos de este exterminio humano. Incluso, cuando Kafka se encontraba ingresado en el sanatorio austriaco de Kierling, llegó a un acuerdo con su hermana Ottla, con la que mantenía una profunda complicidad, que si los médicos le forzaran a comer carne,  ella sería vegetariana en lugar de él. Ottla mantuvo esta promesa, incluso después de la muerte de Kafka y fue vegetariana hasta su propia muerte en el campo de concentración.



(Sobre el vegetarianismo, recuerdo las palabras de Marguerite Yourcenar, en Con los ojos abiertos. Conversaciones con Matthieu Galey:  " Igual que a Zenón, me desagrada "digerir agonías". Soy vegetariana en un noventa y cinco por ciento."

y Pitágoras, hace más de veinticinco siglos, en sus escritos de Ovidio: "Alas, qué terrible poner carne en nuestra propia carne, engordar nuestros ambiciosos cuerpos con otros cuerpos, alimentar a un ser viviente con la muerte de otro.")

sábado, 18 de octubre de 2014


"Cada inocente es un remanente del Edén."

- Marguerite Yourcenar, L’Oeuvre au noir