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sábado, 1 de diciembre de 2018



"El universo como tela mejor que como construcción. La madre araña en vez del demiurgo arquitecto.   Lo   prefiero.   Feminizar   el   tópico:   en   vez   de   la  producción  del   demiurgo,   la subsistencia  del   insecto.   El   demiurgo   produce,   ofrece   y   pide   cuentas;   es   la  ideología   del capitalismo. La araña segrega y reabsorbe; es la economía de subsistencia"

- Chantal Maillard,  "En   la   traza.   Pequeña zoología poemática"

"Nuestras   instituciones  y  saberes  son   métodos  y  fórmulas   para  ayudarnos  a caminar  con nuestra   ignorancia. Pero   cuando   convertimos   sus   aserciones   en   verdades,   la   ignorancia deviene estupidez. Los bastones se vuelven contra nosotros formando empalizadas y jaulas o convirtiéndose en armas destructivas, y los muros empiezan a oprimirnos"

- Chantal Maillard,  Contra el arte y otras imposturas

jueves, 29 de noviembre de 2018



escribir

con palabras pequeñas

palabras cotidianas

palabras muy concretas

palabrasojo

palabras animales

[...] escribir

para no mentir

para dejar de mentir

con palabras abstractas

para poder decir tan sólo lo que cuenta.


- Chantal Maillard,  "Escribir"

viernes, 10 de agosto de 2018




"El estado de violencia es, según todas las apariencias, el estado natural. Formamos parte de un mundo cuyas reglas de juego son simples: son las reglas del Hambre. Quienes quieren seguir existiendo no tienen más remedio que acatarlas. –Claro que seguir existiendo no es, por supuesto, la única opción posible: que la vida sea un bien no deja de ser una afirmación sin fundamento, por mucho que se utilice como premisa para validar un sinfín de afirmaciones.

Dejar de existir es, según lo entiendo, un acto de libertad, uno de los pocos actos que requieren haberse desprendido de la voluntad de seguir existiendo, lo cual exige saber desarticular el código que llevamos impreso desde el nacimiento–. Todo ser sobrevive a costa de otros. Ésta el la regla principal. Todo ser vivo se alimenta de otros seres, por lo que cualquier acto de supervivencia es un acto de violencia. También el que se defiende violenta. Tanto el que agrede como el que es agredido tratan de sobrevivir y ambos necesitan utilizar la violencia para ello. Por otra parte, vivimos sobre una planeta inestable, propenso a todo tipo de movimientos. Lo que llamamos «inestabilidad» no es sino su manera de mantener la constante de su equilibrio. Cuando estos movimientos naturales nos afectan los llamamos «catástrofes». Percibimos su violencia como agresiones y respondemos a ella tratando de defendernos. 

Pero hay otro tipo de violencia que no tiene nada que ver con la supervivencia. Una violencia gratuita, que se ejerce por placer, por odio o por ambición. Esa violencia es la que distingue al animal humano de los demás animales. No les descubro nada si digo que la historia de la humanidad o, al menos, de la sociedad occidental es la historia del ansia. Sería muy fácil convertir este artículo en un documento de los horrores: bastaría con añadir los enlaces convenientes. Pronto aparecerían ante ustedes relatos de matanzas, ejecuciones, violaciones, accidentes, catástrofes, torturas, crímenes de toda clase, presentes y pasados. Sólo una ojeada a las representaciones pictóricas de los siglos pasados en Europa debería hacernos temblar. Torturas, ejecuciones sangrientas... Al verlas diríamos que la empatía no existía; ¿acaso existe ahora? Entonces se mataba en público entre risas o terror y con un dios por testigo. Ahora se mata en diferido. Ya no hay risas, ni dioses, tampoco terror: sólo indiferencia. Contemplamos la noticia de una matanza con la misma curiosidad mezclada de indiferencia con la que contemplamos aquellas pinturas. Tampoco nos afectan los relatos de torturas. No sentimos helársenos la sangre al oírlos. No se nos eriza el vello en la piel, no sentimos nuestra carne retraerse con el recuerdo del algún daño, de alguna herida. Todo lo más, un ligero movimiento de cabeza o un suspiro. ¿Cual es la razón de tal indiferencia? ¿O es la indiferencia el estado natural?

Nos preocupamos mucho, en esta cultura paternalista, de no «herir la sensibilidad». Nada me gustaría más que lograr herir aquí la sensibilidad del lector, aunque fuese mínimamente. Me conformaría incluso con molestar un poco. La molestia es lo que nos hace detenernos en el camino, quitarnos el zapato y sacudirlo para eliminar la piedra. Un momento de detención es a veces suficiente para que alguien levante la cabeza, mire a su alrededor y descubra que el paisaje es mucho más ancho que el fragmento de horizonte en el que fijamos la vista al caminar. Me gustaría que mis palabras fuesen un revulsivo. Pero sé muy bien que, tal como estamos situados, yo escribiendo en mi ordenador y ustedes leyendo lo que ahora escribo, probablemente sentados en algún lugar próximo a la luz, en otro tiempo y otro lugar, aunque mis palabras lograsen, con suerte, expresar algún tipo de realidad, ningún «Real» –según definición de S. Žižek, aquello que a causa de su carácter traumático / excesivo resulta imposible de integrar en lo que experimentamos como nuestra realidad– llegaría a transmitirse. Aun así, el empeño será, por mi parte, tratar de neutralizar aquí, a mi vez, y con la ayuda de ustedes, la parte de representación que todo relato conlleva"

- Chantal Maillard, ¿Es posible un mundo sin violencia?

  Fuente: Infolibre

viernes, 21 de abril de 2017


"¿Difícil, mi discurso? Hay quienes no conocen otra dimensión que la superficie y confundiendo las voces de fuera con la interior andan errantes, bicéfalos (díkranoi), según la expresión que utilizaba Parménides. No hablo para ellos. Ante quien se retira, el mundo de superficie abre a otro, mucho más intenso. Allí es donde moro, y hablo a quienes conocen el umbral"

- Chantal Maillard, La mujer de pie

"Se me escapa la vida y la contemplo con la misma extrañeza como cuando de niña veía escurrirse la arena entre mis dedos.

Morir no es más que otro gesto de superficie"

- Chantal Maillard, La mujer de pie

martes, 27 de diciembre de 2016


¿Por qué se sentirá ofendido el individuo humano cuando se le equipara a un animal? Porque los considera inferiores. La inferioridad es una noción sumamente útil: justifica la utilización e, incluso, el exterminio (...) La inferioridad es un requisito conceptual para la dominación."

 - lesllobes - Chantal Maillard, “La indignación”, en Indignación y rebeldía. Crítica de un tiempo crítico, Félix Duque y Luciana Cadahia (comps.). Abada Editores, 2013

sábado, 23 de abril de 2016


“La escritura: señales, rastro de animal herido que dejamos con la esperanza de que quien los siga sea capaz de compasión” 

- Chantal Maillard, Señales / Signos, en La mujer de pie

“Se retrouver: volver a hallarse íntegro, indiviso. Como cuando todos estábamos con vida y nadie se planteaba el fin de nuestra historia. Cuando creíamos en ella y la habitábamos.”

 - Chantal Maillard, Se retrouver, La mujer de pie

domingo, 17 de abril de 2016


“Comprender es asentir al abismo. Con otro. Comprender es un ejercicio de compasión.”  

- Chantal Maillard, El altillo/Oficio de tinieblas, en La mujer de Pie

sábado, 16 de abril de 2016

     “Vendrán -¿quién vendrá?- a calmar el temblor en mi pecho, a acallar el llanto. ¡Mostradme el alma!, murmuro. Para que logre tener algún sentido todo esto. Soy obediente: respiro, escucho los pájaros, aguardo la luz sobre los pinos. ¡Mostradme el alma!, murmuro. Y espero. ¡Esperé tantos años! ¡Y de tantas maneras! Al pie de una escalera, en los rígidos bancos de los internados, tras las puertas cerradas y, luego, sin cerrojo y sin llave, tras la carne más opaca que la más firme cancela. He vivido la espera. Pero ahora ya no. Ahora sólo digo. Tengo paciencia” 

- Chantal Maillard, Dark city, La mujer de pie

viernes, 8 de abril de 2016

"Al interior del refugio hay cerebros perforados y bocas que profieren palabras ambiguas. Y cuando salgo, dentro de la tormenta, hay un crepúsculo rojo a punto de caer sobre las cumbres.


    Nadie escapa dentro de sí.
    Cuán rojo, el fragmento de cielo atrapado en el horizonte.
    Adheridos a la piel, el frío y los muertos.
    No pretendo nada de nadie.
    En soledad, como un felino me lamo las heridas."


- Chantal Maillard, El cielo aún, La mujer de pie

jueves, 31 de diciembre de 2015

Descargada. No de un peso, no, de fuerza, de poder. Sin poder. No
puedo. Desposeída de fuerza, no puedo poder. Deshabitada: sin
hábito del dentro.

Necesidad de templo. Des-templada. Fiebre de ausencia en los
dedos que crujen, rígidos. Ausencia en los huesos. Me florecen
angustias en los dedos.

Entono un canto. Ocho notas. Entro en el tono de la angustia.
Caverna, resonancia devuelta a su nota. Asolada reflexión de la
materia en su germen. Sin cauce. No llega. No hay llegar. El mí
quiere salirse. No, yo quiero salir del mí. Pero el cansancio. Me
re-pliego. Repliegue en el mí. El menor esfuerzo: el pliegue ya
trazado.

Sin embargo la fuerza, la fuerza del dentro. La que se agita y
mengua, concentrada en sí misma, caverna del sí mismo que se
ahoga en su esfuerzo por ser algo más que una y misma.

Despoblada. Enferma de des-población. Deshabitada del pueblo
que fuimos, al unísono, sonido unificado, fuerza de los muchos.
Desasida, desasistida de pueblo. Despoblada.

- Chantal Maillard, Husos
SIN

Llegar a otro. Sin
otro. Sin llegar a.
No apretar los dientes.
Soltar la presa. Sin.

- Chantal Maillard, Hilos
El amor a veces se oculta
como un pez
y habita el lodo tibio,
el fondo espeso donde yacen,
con los dioses de barro,
las plegarias que Siva no acogió.

Cuando las aguas se retiran,
a veces el amor despierta
y obliga a las barcas
a remontar el odio y la tristeza
hasta su origen
o a seguir su corriente hacia
el océano.

En el comienzo y en el fin
es uno y múltiple como la muerte
o el soplo del viento entre las hojas.

- Chantal Maillard, India

jueves, 4 de junio de 2015


"La lengua es en la infancia, antes que sentido, música. Es el sonido que nos acuna, nuestro líquido amniótico, en los albores. Con ella, con la lengua madre, heredamos las formas pero, sobre todo, heredamos un ritmo. Ese ritmo es una respiración y marcará nuestros primeros gestos, su tempo, la longitud del impulso que el movimiento reclama, su pulso."

- Chantal Maillard

jueves, 29 de enero de 2015


Mejor no diga nada...

Mejor no diga nada.
Sería inútil. Ya ha pasado.
Fue una chispa, un instante. Aconteció.
Yo acontecí en ese instante.
Puede que usted también lo hiciera.
Suele ocurrir con los poemas:
terminan condensándose las formas
en nuestros ojos como el vaho
sobre un cristal helado;
las formas, con su herida.
Pues quien construye el texto
elige el tono, el escenario,
dispone perspectivas, inventa personajes,
propone sus encuentros, les dicta los impulsos,
pero la herida no, la herida nos precede,
no inventamos la herida, venimos
a ella y la reconocemos.

-Chantal Maillard, de "Matar a Platón"

martes, 11 de noviembre de 2014


Para oírte
no necesito el silencio
ni los encantamientos ni los sueños
ni tampoco beber la fuerza blanca
de un toro
mezclada con su sangre.
No necesito rodearme
de grandes caracolas (donde dicen que sueñas en voz alta)
ni dibujar
con la saliva de los múrices
las señales grabadas por el rayo en las peñas.
Es tu voz la que atraviesa los poros de la noche,
se expande y crea el horizonte
y nos sostiene
como la piel del gran búfalo negro sostiene las estrellas.
Ni tan siquiera necesito oírte: tu voz planea como un águila
y hace la luz cuando me cubre.

-Chantal Maillard,  Hainuwele y otros poemas

viernes, 10 de octubre de 2014


"Arden las plantas de mis pies.
Soy un animal enloquecido
que salta sobre el fuego."  

-Chantal Maillar, Hainuwele y otros poemas
"Mi cuerpo es puro trayecto. Tiemblo. Vibro. Mi temblor es mi ritmo. El pensar es rítmico. La palabra se desliza. Argumenta: construye. Un mundo se ordena. Yo no hago. La palabra se ordena en mí, se ordena en mis labios, construye."

- Chantal Maillard