
"Las flores no son del todo terrenales. Son como los santos. Sin duda debemos sentirnos más en Casa con ellas que con los santos de Dios."
Carta de Emily Dickinson a su vecina Adelaide Hills, verano 1874

"Las flores no son del todo terrenales. Son como los santos. Sin duda debemos sentirnos más en Casa con ellas que con los santos de Dios."