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miércoles, 24 de agosto de 2016


"En el camino de vuelta, que parecía espléndido, estaba nevando copos grandes, densos y calientes"

- Robert Walser, Paseante en la nieve

lunes, 28 de marzo de 2016


"Allí donde hay niños, siempre habrá injusticia"

- Robert Walser, El Ayudante

domingo, 17 de enero de 2016


        Alice Krige en Instituto Benjamenta, dirigida por los hermanos Quay, 1995

jueves, 31 de diciembre de 2015



"Realmente liberado de sí mismo sólo veo al Robert Walser viajero una vez, en la ascensión en globo que hizo en su época de Berlín, desde Bitterfeld, cuyas luces artificiales comenzaban entonces a relucir, hasta una playa del Báltico. "Tres personas, el capitán, un señor y una chica joven, suben a la barquilla, sueltan las sogas de sujeción, y la extraña casa vuela lentamente hacia lo alto, como si todavía pensara antes en algo...La hermosa noche de luna parece tomar al ostentoso globo en sus brazos invisibles. Suave y silenciosamente vuela el redondo cuerpo...(hacia allí) y...sin que apenas...se note, es empujado hacia el norte por el leve viento". Debajo se ven agujas de campanarios, callejuelas de aldeas, granjas, un tren que pasa silbando fantasmalmente, el curso espléndidamente coloreado e iluminado del Elba. "Planicies curiosamente blancas, como refregadas, alternan con jardines y pequeñas espesuras de arbustos. Se miran las comarcas de abajo, en las que el pie no se posa nunca, porque en algunas, incluso en la mayoría de las comarcas no hay nada que valga la pena buscar. ¡Qué grande y qué desconocida es para nosotros la Tierra!. Robert Walser, creo yo, había nacido para ese viaje silencioso por el aire. Siempre, en todos sus trabajos en prosa, quiere remontarse sobre la pesada vida terrestre, desaparecer suavemente y sin ruido hacia un reino más libre."

- W. G. Sebald, El paseante solitario

viernes, 18 de diciembre de 2015

"A los catorce años yo era alumna de un internado de Appenzell. El lugar por el que Robert Walser había dado muchos paseos cuando estaba en el manicomio, en Herisau, no lejos de nuestro instituto. Murió en la nieve. Hay fotografías que muestran sus huellas y la posición del cuerpo en la nieve. Nosotras no conocíamos al escritor. Ni siquiera nuestra profesora de literatura lo conocía. A veces pienso que es hermoso morir así, después de un paseo, dejarse caer en un sepulcro natural, en la nieve de Appenzell, al cabo de casi treinta años de manicomio en Herisau"

- Fleur Jaeggy, Los Hermosos Años del Castigo

domingo, 17 de mayo de 2015