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domingo, 19 de junio de 2016
domingo, 19 de julio de 2015
Debí haberme imaginado
en sueños que traerías
algo encantador, algo peligroso,
orquídeas apiladas en una gran caja,
como si alguien me dijera (en un sueño)
yo te las envío,
alguien que te dejó las azules venas
de tu garganta sin besar.
Por qué ocurrió que tus manos
(que nunca cogieron las mías)
tus manos que yo podía ver
flotando sin rumbo sobre las orquídeas,
tan delicadamente,
tus manos, tan frágiles, que tan suavemente
seguro alzarían la frágil substancia de las flores-
ay, ay, cómo fue
Que nunca me enviaste (en ningún sueño)
la mismísima fórmula, la mismísima fragancia,
ni intensa, ni sensual,
sino peligrosa- peligrosa-
de orquídeas, apiladas en una gran caja,
y, por debajo, plegado en brillante pergamino
un mensaje:
Flor enviada a flor;
para manos blancas, pétalos menos blancos
y menos encantadores,
o
Amante a amante, ningún beso,
ningún contacto, sino eternamente esto.
(1921)
- H. D. At Baia, De Hymen
lunes, 30 de marzo de 2015
H.D. & Bryher
"Y ahí estaba yo sentada y ahí estaba mi amiga Bryher que me trajo a
Grecia. Ahora puedo volverme hacia ella, aunque no me muevo una pulgada ni
rompo la observación cristalina y sostenida de la pared que está frente a mí. Le digo a Bryher, “Aquí hubo cuadros.
Al principio creí que eran sombras, pero son luz. Son objetos bastantes simples
pero, desde luego, esto es muy extraño. Ahora puedo separarme de ellos si
quiero, es sólo un problema de concentración. ¿Tú, qué opinas? ¿Debo parar o
debo seguir?” Bryher dice sin vacilar, “sigue”.
...Había conocido gente extraordinariamente encantadora y dotada. Me
habían alentado mucho o me habían ignorado y sin embargo ni alabanzas, ni
negligencias importaban frente a las cuestiones más graves, la vida, la muerte.
...Y sin embargo, tan singularmente, sabía que esta experiencia, esta
escritura en la pared frente a mí, no podía ser compartida con nadie,
excepto con la muchacha que tan valientemente estaba a mi lado. Esta muchacha
había dicho sin dudar “sigue”. Era ella la que en verdad tenía la distancia e
integridad de la Pitonisa de Delfos. Pero yo, la desgastada y
desarticulada...yo estaba viendo los cuadros, y yo estaba leyendo y escribiendo
o recibiendo la visión interior. O quizás, de alguna manera, lo estábamos
“viendo” juntas, porque sin ella, debo admitirlo, yo no hubiera podido
continuar.”
- Del ensayo "Condiciones de trabajo: El mundo común de las mujeres", 1976, en "Sobre mentiras, secretos y silencios" de Adrienne Rich. La poeta H.D. sobre la visión que tuvo en la isla de Corfu, texto de su diario "Adviento" incluido en su Tribute
to Freud.
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