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lunes, 1 de febrero de 2016



          Rufus Hathaway, Lady with Her Pets (Molly Wales Fobes), 1790

viernes, 15 de enero de 2016

viernes, 8 de enero de 2016

miércoles, 6 de enero de 2016



                              Edward Hopper, Figura solitaria en un teatro, 1902-04

lunes, 14 de diciembre de 2015

miércoles, 4 de noviembre de 2015



                                        Lucian Freud, Mujer con un tulipán, 1945

domingo, 1 de noviembre de 2015

domingo, 20 de septiembre de 2015



                     Richard Moult, In the Heart of the Wood and What I Found There

sábado, 29 de agosto de 2015

viernes, 10 de julio de 2015



            Théo van Rysselberghe, Portrait of Marguerite van Mons, 1886




             Théo van Rysselberghe, Retrato de una chica joven en rojo, 1887



                Théo van Rysselberghe, Little Denise, 1889

miércoles, 15 de octubre de 2014

la pintura de Dino Valls


Dino Valls está muy influenciado por los maestros españoles y sus estudios de la forma humana. Como representante de la vanguardia española de arte figurativo, los retratos de Valls son precisos, sensuales, misteriosos y surrealistas. Su técnica amplía los métodos de los maestros españoles e italianos del siglo XVII mediante el empleo formal, utiliza la técnica figurativa y el elemento conceptual como el medio para explorar la mente humana en un marco lleno de simbolismo.

Los expertos suelen deleitarse con su técnica y, especialmente, con lo que califican como “pincelada inmaculada”, a lo que el artista replica que es justamente al contrario:“Mi pintura sirve para aportar oscuridad, inquietud, tormento. Lo que hago como artista es ahondar en la parte más oscura y más desconocida del ser humano. Mi pintura vendría a ser una manera de manchar lo blanco”.

Rebosante de una fuerza metafísica el suyo es un arte de atelier, de interior, no es fruto de la observación directa. Es un arte producto de la memoria y de la imaginación. Desvela estados psíquicos, angustias, visiones dobles que irrumpen desde el fondo del espejo, y nos avisa de que bajo los ropajes de la belleza, tras la piel del deseo, se oculta la fragilidad y la turbiedad. Inquieta, desasosiega y quizás hiere. Dino Valls afirma que “una obra de arte pesa tanto como el volumen de inconsciente que desaloja”.