miércoles, 6 de abril de 2022

El alma tiene momentos de Huida-


El alma tiene momentos de Huida-
Cuando haciendo estallar todas las puertas-
Baila como una bomba fuera,
Y se columpia sobre las Horas,

Como hace la Abeja—llevada del delirio—
Cuando, largamente Apartada de la Rosa—
Toca la Libertad—y luego no conoce nada más,
Sólo el Mediodía, y el Paraíso—

                                   Emily Dickinson

Pocas pero bastantes


Pocas, pero bastantes,

Bastantes es Una-

A ese tropel

Etéreo

¿no tenemos cada 

una de nosotras el

derecho

de furtivamente

pertener?

                       Emily -

lunes, 4 de abril de 2022

Me dijeron


El otro día me dijeron
que frene la lengua,
que modere los actos,
que critique, que señale,
que me inconforme.

Pero, en voz baja.
Y entre nosotras.

Que los compañeros de lucha,
cualquier lucha,
se pueden sentir afectados.

Que espere, que el movimiento social,
cualquier movimiento social,
tiene planes para las mujeres,
pero, que espere,
todavía no es el tiempo, ni la hora.

El otro día me dijeron
que sea más responsable
al decir antipatriarcado,
al denunciar al que acosa,
al señalar al que desprecia.

Que cuide a los compañeros,
que sea amorosa,
que les haga sentir bienvenidos,
que mis reclamos no vayan a ofenderlos.

Me lo dijo una, que se dice compañera,
y le he preguntado.

Pero, no ha ido a ver al indio,
para decirle que denuncie bajito
al caxlan que lo desprecia.

Y no ha ido a ver al obrero,
para decirle que espere,
que sea más amable
en sus reclamos con el patrón.

Y no ha ido a ver al campesino,
para decirle que defienda su tierra
con amabilidad y sonrisa.

Pero a mí, sí ha venido a hablarme
para decirme que no vea,
que si veo no señale,
que no lo tome como ofensa.
Que comprenda.

Me dijeron.
Que finja, que no me dé cuenta
de que éste mira mis senos,
de que éste me estorba la palabra,
de que éste me llama a la elegancia femenina,
de que éstos no son de los míos.
De que dicen lesbiana, pero en voz baja.

Que por las buenas son mejor las cosas.
Que no demuestre el abuso.
Que no llame machista.
Que no use la palabra misoginia
para el que me niega.

Que acompañe al movimiento
y, por las buenas, ya irá tocando la nuestra.

Me dijeron,
y estoy pensando que no es justo.

Para murmurar el descontento,
para perpetuar los roles,
mejor me habría quedado en casa a lavar los platos.

Que nada más no puedo.
Ni he de callarme.
Ni cerrar lo ojos, ni fingir.
Ni moderar la lengua ni los actos.
Que no dejaré de criticar, ni de señalar, ni de inconformarme.

Ya hemos dado mucho.
Ya dieron bastante mis madres y abuelas.
Hemos sido tantas:
Las presas políticas,
las agredidas,
las trabajadoras,
las que sostienen la casa mientras la huelga,
las que siembran la tierra,
las sindicalistas,
las maestras,
las que nunca son nombradas,
las que toman los medios.
las que barren y reparten volantes mientras el macho líder hace discurso.
Las que ya están hartas…
Todas, mis hermanas.

Que ya toca la nuestra y no para luego.
Que hay que decir: ya, a este tiempo y a esta hora.

Que para gritar contra la opresión, no hay corrección política.
Decir: hay una izquierda machista y reaccionaria, no me atemoriza.

Me dijeron, me sugieren, me invitan a moderarme.
Pero yo, nada más no puedo.

Yo entiendo ser mujer de otra forma.
Yo quiero de otro modo hacer las cosas.

No voy a disculparme,
No puedo condolerme.

Porque tengo esta voz.
Es voz libre y autónoma.
Es voz nueva, revolucionaria.

Tengo esta voz fuerte.
Voz lesbiana, nunca más silenciada

 

                            Patricia Karina Vergara Sánchez, Esta boca es mía

 

¡Sigue tu gran camino!


 

¡Sigue tu gran camino!

Las estrellas con las que te encuentres

Son exactas como Tú - 

Porque ¿qué son las Estrellas sino Asteriscos

Para puntuar una Vida humana?


                                   Emily Dickinson
 

domingo, 3 de abril de 2022

Un arte

 

No es difícil dominar el arte de perder:
tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas,
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta aturdirte por la pérdida
de las llaves de la puerta, de la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.

Después practica perder más lejos y más rápido:
los lugares, y los nombres, y dónde pretendías
viajar. Nada de todo esto te traerá desastre alguno.

He perdido el reloj de mi madre. Y, ¡mira!, voy por la última
—quizás por la penúltima— de tres casas amadas.
No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos,
poseí algunos reinos, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue ningún desastre.

Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto
que amo) no habré mentido. Por supuesto,
no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces
pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre.

 
                                       Elizabeth Bishop, de Geografía III

El champú

Las sosegadas explosiones sobre las rocas,
los líquenes se multiplican,
extendiéndose en grises conmociones concéntricas.
Han acordado
 
encontrarse con los anillos de la luna, a pesar
 
de que en nuestro recuerdo no han cambiado.
  
Y como el cielo nos vigila
 
desde siempre,
 
tú has sido, amada amiga,
 
temeraria y pragmática;
 
y mira lo que ocurre. Pues el tiempo es
 
nada si no es indulgente.
Las estrellas fugaces se congregan
 
en luminosa formación en tu cabello negro
 
¿adónde se dirigen en bandada,
 
tan directas, tan temprano?
 
-Ven, déjame lavártelo en esta palangana grande de hojalata,

rebozada y brillante como la luna.
 
 
Elizabeth Bishop, de Una fría primavera
 

sábado, 2 de abril de 2022

Adrienne Rich: Condiciones de trabajo. El mundo común de las mujeres

    

"En el mundo común de los hombres las dificultades que encontramos son la lucha por hacer la experiencia femenina visible en sí misma. ¿Tomarían en serio una tesis sobre las mujeres? ¿Me dejarían dar un curso sobre las mujeres? ¿Puedo hablar llanamente sobre  la experiencia femenina sin destrozar los egos de los machos a mi alrededor, o sin ser etiquetada como histérica y castradora de hombres? Tales luchas asumen el estatus de un problema intelectual y los verdaderos problemas intelectuales, a veces, puede ser que no sean escudriñados en absoluto."

"Está bien claro que las universidades y la clase establecida de intelectuales procuran en lo posible mantener invisibles las experiencias de las mujeres...La mayoría de las mujeres que cursan estudios en la enseñanza media y superior sufren una coerción intelectual de la que ni siquiera son conscientes. En un mundo donde el lenguaje y el nombrar las cosas son poder, el silencio es opresión y violencia."

"Como dice Tillie Olsen: "No poder alcanzar la verdad propia o no poder utilizarla en los escritos propios, y aún cuando digamos la verdad tener que decirla `de forma sesgada´, le quita a una el impulso o la convicción y limita la calidad potencial...". Donde quiera que estén trabajando las mujeres en el mundo de los hombres les es negada esa integridad de trabajo y de vida que solamente puede ser encontrada en la conexión emocional con otras mujeres."

"El feminismo significa que renunciamos a nuestra obediencia  a los Padres y reconocemos que el mundo que nos han descrito no es el mundo en su totalidad. Las ideologías masculinas son la creación de la subjetividad  masculina: ni son objetivas, ni están libres de valoraciones, ni son inclusivamente "humanas". El feminismo significa que reconocemos a las ideologías creadas por los machos como totalmente inadecuadas y distorsionadas para nosotras y que procedemos a pensar y actuar a partir de este reconocimiento."

"Trabajando juntas como mujeres, creando conscientemente nuestra red de trabajo, incluso en el seno de las instituciones  patriarcales con las que  tenemos que convivir, podemos enfrentarnos al problema de las relaciones entre mujeres, de las madres de quienes venimos, de las hermanas con quienes fuimos forzadas a dividir el mundo, de las hijas a las que temenos y amamos. Podemos desafiarnos entre nosotras, aclararnos mutuamente nuestros puntos oscuros, asistirnos y animarnos durante los dolores de parto de ideas procedentes de la instrospección. Pienso en el relato de la poeta H.D. sobre la visión que tuvo en la isla de Corfú, en su Tribute to Freud:

"Y ahí estaba yo sentada y ahí estaba mi amiga Bryher
que me trajo a Grecia. Ahora puedo volverme hacia ella,
aunque no me muevo una pulgada ni rompo la observación
cristalina y sostenida de la pared que está frente a mí.
Le digo a Bryher, "Aquí hubo cuadros. Al principio
creí que eran sombras, pero son luz. Son objetos
bastante simples pero, desde luego, esto es muy estraño.
Ahora puedo separarme de ellos si quiero, es sólo un problema
de concentración. ¿Tú, qué opinas? ¿Debo parar o debo
seguir?" Bryher dice sin vacilar, "sigue".
...Había conocido gente extraordinariamente encantadora
y dotada. Me habían alentado mucho o me habían ignorado
y sin embargo ni alabanzas, ni negligencias importaban
frente a las cuestiones más graves, la vida, la muerte.
...Y sin embargo, tan singularmente, sabía que esta experiencia,
esta escritura en las paredes frente a mí, no podía
ser compartida con nadie excepto con la muchacha que
tan valientemente estaba a mi lado. Esta muchacha había
dicho sin dudar "sigue". Era ella la que en verdad tenía
la distancia e integridad de la Pitonisa de Delfos. Pero
yo, la desgastada y desarticulada...yo estaba viendo los 
cuadros, y yo estaba leyendo y escribiendo o recibiendo
la visión interior. O quizás, de alguna manera, lo estábamos
"viendo" juntas, porque sin ella, debo admitirlo, yo
no hubiera podido continuar." 
 
 Adrienne Rich, Sobre mentiras, secretos y silencios

Dijo la poeta al analista



Mi trabajo son las palabras. Las palabras son como etiquetas,

o monedas, o mejor, como un enjambre de abejas.

Confieso que sólo me rompe los orígenes de las cosas;

como si contásemos las palabras como abejas muertas en el ático,

desprovistas de sus ojos amarillos y de sus alas secas.

Tengo siempre que olvidar cómo una palabra es capaz de elegir

a otra, manejar a otra, hasta que tengo

algo que podría haber dicho...

pero callé.

Su trabajo consiste en vigilar mis palabras. Pero yo

no admito nada. Trabajo con lo mejor de mí, por ejemplo,

cuando puedo escribir mi elogio a una máquina de monedas,

aquella noche en Nevada: contando cómo el mágico premio gordo

apareció haciendo sonar tres campanas en la pantalla de la suerte.

Pero si usted me dijera que esto es algo que no es real,

entonces me debilitaría, recordando cómo mis manos

se sintieron raras y ridículas y llenas de todo

ese creíble dinero.


                              Anne Sexton

viernes, 1 de abril de 2022

"Trapos. Gasolina. Cerillas"


"Las preguntas que debemos hacer y contestar sobre esa procesión (de hombres ilustres) en este momento de transición son lo suficientemente importantes como para cambiar la vida de las mujeres para siempre. Debemos preguntarnos a nosotras mismas, aquí y ahora, ¿queremos unirnos a ese cortejo o no queremos? ¿Bajo qué condiciones deberíamos unirnos? Sobre todo, ¿dónde nos conduce, esta procesión de hombres ilustrados? No dejemos nunca de pensar: ¿en qué consiste esta "civilización" en la que nos encontramos? ¿Qué significan estas ceremonias y porqué tendríamos que formar parte de ellas? ¿Qué son estas profesiones y porqué tendríamos que vivir de ellas? ¿A dónde, en resumen, nos lleva el cortejo de los hijos de los hombres ilustrados?" 
 
"Ni una sola guinea ganada fruto del trabajo debe destinarse a la reconstrucción de la universidad sobre sus antiguas bases, del mismo modo que ninguna guinea podría gastarse en construir una universidad según un nuevo plan, por lo tanto, la guinea debe destinarse a "Trapos. Gasolina. Cerillas."
 
Y se debería adjuntar la siguiente nota:
 
"Tome esta guinea y, con ella, queme la universidad hasta sus cimientos. Prenda fuego a las viejas hipocresías. Deje que la luz del edificio en llamas asuste a los ruiseñores y tiña de rojo los sauces. Y deje que las hijas de los hombres instruidos bailen alrededor del fuego y que con sus propias manos arrojen montones y montones de hojas secas sobre las llamas. Y deje que sus madres se asomen a las ventanas de los pisos de arriba y griten: "¡Que arda! ¡Que arda! ¡Estamos hartas de esta educación!"
 
Virginia Woolf, Tres guineas
 

jueves, 31 de marzo de 2022

Vivo en Posibilidades—


   

Vivo en Posibilidades—
Una Casa mejor que la Palabra—
Más numerosa en Ventanas—

Óptima—en Puertas—

De Estancias cual Cedros—
Inexpugnables al Ojo—
Y por Eterno Techo
Los Tejados del Cielo—
 

Visitas—las más preciosas—
Y por Pasatiempo—Esto—
Extender bien abiertas mis angostas Manos—
Para juntar el Paraíso—
                                             
                                    
                             Emily Dickinson
 

Que Susan viva


Que Susan
viva - es un
Universo que
ni el ir
ni el venir
podría desplazar -
 
                             Emily Dickinson

Adrienne Rich: La maternidad como experiencia e institución


 

"Dos significados superpuestos de maternidad: la relación potencial de cualquier mujer con su capacidad de reproducción y con los hijos; y la institución, cuyo objetivo es asegurar que este potencial -y todas las mujeres- permanezcan bajo el control masculino."

"El patriarcado, un sistema político, ideológico, familiar-social, en el cual los hombres –a través de la fuerza y la presión directa, o por medio del ritual, la tradición, la ley y el lenguaje, las costumbres, la etiqueta, la educación y la división del trabajo- determinan qué papel deben o no representar las mujeres y en el cual lo femenino está siempre subsumido a lo masculino."

"Sostener la heterosexualidad obligatoria para las mujeres como medio de garantizar que a los hombres se les permita el acceso sexual y emocional-y, por tanto, económico- a las mujeres."
 
"No hay nada revolucionario en absoluto en el control del cuerpo de las mujeres por parte de los hombres. El cuerpo de la mujer es el terreno sobre el que se erige el patriarcado." 
 
"La "institución de la maternidad", la maternidad bajo el patriarcado: el conjunto de suposiciones y normas, de reglamentos y controles que secuestra la experiencia, la ordena de acuerdo a un poder ajeno y domestica esa parcela de las vidas de millones de mujeres."
 
"El universo de la experiencia, una vez que se abre, NO contiene lo que la institución esperaba."

"Cuando pensamos en una institución, generalmente podemos verla encarnada en un edificio: el Vaticano, el Pentágono, la Sorbona, el Tesoro, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el Kremlin, la Corte Suprema. Lo que no podemos ver, hasta que nos convertimos en estudiantes cercanos de la institución, son las formas en que el poder se mantiene y se transfiere detrás de los muros y debajo de las cúpulas, los entendimientos invisibles que garantizan que residirá en ciertas manos pero no en otras, que se transmitirá información a éste pero no a aquél, las connivencias ocultas y conexiones con otras instituciones de las que supuestamente es independiente. Cuando pensamos en la institución de la maternidad, no nos viene a la mente ninguna arquitectura simbólica, ninguna encarnación visible de autoridad, poder o violencia potencial o real. La maternidad nos recuerda el hogar, y nos gusta creer que el hogar es un lugar privado. Quizá nos imaginemos fila tras fila de patios traseros, detrás de casas suburbanas o de vecindad, en cada uno de los cuales una mujer tiende la ropa o corre a recoger a un niño de dos años lloroso; o miles de cocinas, en cada una de las cuales los niños son alimentados y enviados a la escuela. O pensamos en la casa de nuestra infancia, en la mujer que nos amamantó, o en nosotras mismas. No pensamos en las leyes que determinan cómo llegamos a estos lugares, las penas impuestas a quienes hemos intentado vivir nuestra vida de acuerdo con un plan diferente, el arte que nos representa en una serenidad o resignación antinaturales, el establishment médico que ha despojado a tantas mujeres del acto de dar a luz, los expertos, casi todos hombres, que nos han dicho cómo debemos comportarnos y sentirnos como madres. No pensamos en los intelectuales marxistas discutiendo si producimos `plusvalía´ en un día de lavar ropa, cocinar y cuidar niños, o en los psicoanalistas que están seguros de que el trabajo de la maternidad nos conviene por naturaleza. No pensamos en el poder que nos roban y el poder que nos niegan, en nombre de la institución de la maternidad."

"Diseccionada la institución patriarcal. Seas quien seas, vengas de donde vengas, convertirte en madre incluye un porcentaje de anulación de la identidad, a veces total."
 
"El trabajador puede sindicalizarse, hacer huelga; las madres están divididas entre sí en los hogares, unidas a sus hijos por lazos compasivos. Nuestras huelgas salvajes a menudo han tomado la forma de colapso físico o mental."
 
"Las mujeres "sin hijos" han sido quemadas como brujas, perseguidas como lesbianas...han sido vistas como formas de realización de la gran amenaza para la hegemonía masculina: la mujer que no está vinculada a la familia, que es desleal a la ley de emparejamiento heterosexual."
  
"Sabía que luchaba por mi vida (…). Intenté darme a luz a mí misma."
  

Adrienne Rich, Nacemos de mujer. La maternidad como experiencia e institución

(dedicatoria de Adrienne Rich para este libro)

"A mis abuelas Mary Gravely y Hattie Rice, cuyas vidas empiezo a imaginar, y a las activistas que trabajan para liberar a los cuerpos de las mujeres de las ataduras arcaicas e innecesarias."

miércoles, 30 de marzo de 2022

en el Centro del Mar-

 

 
en el Centro
del Mar-
Me alegro de que la Sra.
Gertrude viviera-
Yo confiaba en 
que fuera así- Quienes
merecen la Vida
merecen el Milagro,
porque la Vida es Milagro
y la Muerte, tan
inofensiva como Una Abeja-
excepto para quienes
se apresuran-
Sería mejor
verte- sería
bueno ver la 
Hierba, y oír el
Viento soplar impetuoso
por todo el Huerto-
¿Están maduras las
manzanas- Han pasado
los Gansos Salvajes-
Guardaste la
semilla del 
Nenúfar?
Cariño para Mat, y
John, y la
Extranjera- Y
besa al pequeño Ned
en el pliegue
del cuello, todo entero
para Mí-
El Doctor es
muy amable-
No encuentro Enemigo-
Hasta que las Cuatro del reloj
den las Cinco, Loo
se quedará, dice ella.
No cejes, Hermana.
Si me acostara en 
mi larga noche,
musitaría "Sue"
 
                                     Emily
 
 

Barcos desde Phoenix


"Abro mi ventana, y la habitación se llena de suciedad blanca. Creo que Dios debe estar limpiando el polvo; y sopla el viento, así que espero leer en The Republican "Señales de alerta para Amhers" o  "Ningún barco ha zarpado de Phoenix Row"...la vida es tan rotatoria que el desierto le toca a cada uno alguna vez."
 

Fragmento de una carta dirigida por Emily a sus primas, Louis y Frances Nocross

domingo, 27 de marzo de 2022

"Caminaré hacia donde me lleve mi propia naturaleza"



Emily Brontë, boceto en su diario (1837) mostrándose a sí misma y a Anne, su hermana, mientras escriben sobre la mesa, con todos sus papeles esparcidos delante de ellas.
 
 
Mientras que su hermana Charlotte hizo amigos fuera de la familia y finalmente se fue de casa para mezclarse con otras personas literarias, cada aventura de Emily lejos de Yorkshire terminó con su regreso a casa, donde pasó gran parte de su tiempo sola en los páramos. Entre los vecinos la recuerdan llegando de sus paseos con la cara "iluminada por una luz divina."
 
Emily y Anne, su hermana, se habían convertido "como gemelas, compañeras inseparables", siempre trabajaron juntas, dibujaban y escribian interminablemente prosa y verso escritos en letras muy pequeñas en diminutos trozos de papel.
 
Su hermano Branwell murió en 1848, un año después de la publicación de Cumbres Borrascosas, después de un largo período de declive relacionado con el alcohol y el opio, y se dice que Emily se resfrió en su funeral, lo que la llevó a la tuberculosis, murió  ese mismo año. Su hermana menor, Anne, murió cinco meses después.

La siguiente novela de Charlotte, Shirley (1849), se considera un retrato de Emily.

Charla breve sobre Charlotte

 

Miss Brontë & Miss Emily & Miss Anne  acostumbraban guardar sus elementos de costura después de rezar, y caminar las tres una detrás de la otra alrededor de la mesa en la sala hasta casi las once. Miss Emily caminaba lo más que podía, y cuando murió Miss Anne & Miss Brontë continuaron con la costumbre –y ahora se me estruja el corazón cuando escucho a Miss Brontë que camina, sigue caminando, sola.

                                                                                   Anne Carson

"Voy a escribir porque no puedo evitarlo"

 


Charlotte Brontë, ante la negativa de los editores cuando enviaba manuscritos para ser publicados, empezó a mostrar todos los signos de la frustración de una joven escritora: estaba enfadada consigo misma por permanecer desconocida y enfadada con el mundo por su renuencia a conocerla. Se enfrentaba a uno de los más grandes desafios, el sexismo en los círculos literarios de su época. Envió algunos poemas a Robert Southey, el poeta laureado, quien respondió que "la literatura no puede ser el negocio de la vida de una mujer, y no debería serlo." Tenía veintiún años, y envolvió este espantoso consejo con una nota de su propia mano: "Consejo de Southey para ser guardado para siempre."

 

viernes, 25 de marzo de 2022

Poseer una Susan mía propia


   

Poseer una Susan mía propia
Es de por sí una Bienaventuranza –
Sea el que sea el Reino que yo pierda por condena, Señor,
¡Perpetúame en este!

 

"A Mi Pequeño Hogar llegó Su fuego –
Y toda Mi Casa Encendida
Sopló y meció, con repentina luz –
Era Amanecer – era el Cielo –" 

                                                       Emily Dickinson

Desconcertada solo un día o dos -




Desconcertada solo un día o dos -
Turbada - no temerosa -
Encuentro en mi jardin
Una Joven inesperada.

Ella hace una señal y comienzan los bosques -
Ella asiente, y empieza todo -
¡Ciertamente, en tal país
Yo no había estado nunca!

                                  Emily Dickinson

jueves, 24 de marzo de 2022

Gansos Salvajes


No tienes que ser buena.
No tienes que caminar de rodillas
cien kilómetros a través del desierto, arrepintiéndote.
Sólo tienes que dejar que el animal suave de tu cuerpo
ame lo que ama.
Háblame de desesperanza, la tuya, y yo te contaré la mía.
Mientras tanto el mundo continúa.
Mientras tanto el sol y los guijarros claros de la lluvia
avanzan a través de los paisajes,
sobre praderas y árboles profundos,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto los gansos salvajes, altos en el aire limpio y azul,
se dirigen nuevamente a casa.
Quienquiera que seas, no importa cuán solitaria,
el mundo se ofrece a tu imaginación
te llama como los gansos salvajes, estridentes y emocionantes–
una y otra vez anunciando tu lugar
en la familia de las cosas.
 

             Mary Oliver, de Dream Work

Río arriba


 

"No podría ser poeta sin el mundo natural. Alguien más podría. Pero no yo. Para mí la puerta de los bosques es la puerta del templo."   

                              Mary Oliver, Upstream: Selected Essays

miércoles, 23 de marzo de 2022

Diario de la mujer es ponja

 

LAS MUJERES YA NO QUIEREN CALLAR

a Carmen Luz Bejarano 
y a todas las mujeres que hicieron de la escritura 
una alfombra mágica para volar.


Sor Juana no murió por la peste sino de cinco palabras.
"Yo, la peor de todas", fue su triste derrota.
Ni sacerdotes, ni lacayos, ni nobles venidos de ultramar
lograron doblegar sus metáforas,
poderosas como espadas, brillantes como un rayo vengador.
Su mente de tan diáfana traspasaba los muros
de las convenciones y los cuerpos celestes
rodando noche tras noche sobre su implacable cabeza.
Cálculos, teoremas, astronomía, el verso perfecto,
¿qué no podían sus manos, sus bellos ojos de mestiza?
Administraba el convento y filosofaba con el polvo,
¿qué no podían sus labios de fresa, su pensamiento candente?
"Salvo tú misma, nadie es tu peor enemigo",
escribiría con certeza Emily Dickinson dos siglos después
y Sor Juana decidió humillarse ante ella misma
ser su peor enemiga
y morir.

¿Por qué las que portaban úteros y ovarios debían de callar,
por qué sus sombras se alargaban tristes y calladas al atardecer?
¿quién decretó el patrimonio de la tinta para un solo sexo?

Relámpagos sobre las cúpulas monacales recordaban
la fatua mortalidad en los virreinatos
dios y los hombres gobernaban con leyes, con sexo, con premura.
Ciudadano era quien portaba una espada, un escudo ibérico,
una bolsa de monedas manchadas con la sangre y la desdicha
de un continente domado.
Pero ser humano era cualquiera
encontrado muerto en los socavones de las minas,
mujeres reproductoras de nuevos habitantes en una vieja historia.

En Calca, Clorinda Matto observaba las altas cimas
y el verdor de mayo de sus tierras andinas.
¿Por qué la naturaleza se renueva y el mundo de los hombres no?,
¿qué maleficio estamos pagando en este reino?
Harta de preguntas y de ser desplazada
se alzó ante el oprobio y cabalgó por la escritura.
Ni la raza indígena ni las mujeres eran bestias en la viña del señor,
se repetía una y otra vez.
Hacía menos de cien años Olympia de Gouges había visto rodar
su frágil cabeza, aguillotinada por sus colegas que buscaban
como ella una nueva sociedad más justa,
más libre, más fraternal.
‘No debió meterse en asuntos impropios de la mujer’
‘¡qué locura redactar una declaración de la mujer y la ciudadana
si ya teníamos una perfecta para toda la humanidad!’,
gritaba la horda de revolucionarios franceses.
Temerosa, Clorinda escribía febril sus historias
seres sin hogar como las aves sin nido,
turbia semblanza de un país que soñaba ser blanco,
con mujeres de azúcar y hombres de traje y copa.
Loca, renegada, india bruta, escandalosa, insurrecta,
la humillaron costeños, señoriales, honorables ciudadanos
y la arrojaron del país como se lanza
un perro rabioso, atado y mil veces escupido, al mar.
Loca, demente, repitieron también a Mercedes Cabellos
y la destruyeron los que con la envidia y la intolerancia
edificaron un país.

Extraña es la mente de quienes expulsan de sus mundos
lo que les incomoda, lo que no encaja en sus cálculos diminutos.
Nunca entenderemos la extraña química cerebral de san Agustín
tildándonos de demonios sólo porque fornicó con miles de mujeres
y los ojos se les blanqueaban de placer y profería alabanzas,
el cuerpo entero le temblaba como un poseso
y como un poseso corría detrás de todas arrobado por la dulzura
de sus caderas, por la deliciosa caída de sus senos,
buscando ese desesperado instante en que rozaba la eternidad,
como un dios.
Culpable y asqueado, arrojó de sí la espina y la llamó demonio.

Como una espina fue en las mujeres el amor de los hombres.
Delmira Agustini murió confirmando esa ley con una bala en su pecho.
María Luisa Bombal escribió todas las desdichas de todas
las esposas y luego disparó contra su amor.
El rumor de la infelicidad en “La última niebla”,
un aborto en “La amortajada”,
el liberador destino de las mujeres en “El árbol”.

¿Por qué cuando por fin las mujeres podían escribir, después
de tantos siglos de luchas, sólo escribían de sus penurias?
Alfonsina Storni, cantarina, chúcara y siempre rebelde
antes de hundirse en el mar enseñaba:
"Bien pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer".
Tres años después, en la otra orilla del Atlántico,

Virginia Woolf también ahogaba en las aguas
a mises Dalloway, sus tres guineas, la androginia de Orlando,
la mañana tan triste en que no pudo entrar a la biblioteca pública
por ser mujer.
Alfonsina y Virginia flotando en las aguas
aprendiendo con la muerte la implacable lección de ser
finalmente
arrastradas dóciles por la marea,
con los labios blancos como estatuas
cansadas de luchar palabra tras palabra contra la corriente.
¿Acaso no es más fácil ser construida con la mirada ajena,
existir sartreanamente para el otro, sentir freudianamente
la envidia del pene, tener hegelianamente sólo orgasmos vaginales?
¿Escribir sobre amores y cocinas, ser hembras de machos poderosos,
gemir en los poemas, ser lineales, ganar premios de obediencias?
Rosario Castellanos espetó a todas: “Poesía no eres tú”
y la tarea de recoger ladrillo tras ladrillo era más penosa
que imitar al resto y sentenció, otra vez: “Mujer
que sabe latín, no se casa, ni tiene buen fin”,
después un rayo fulminante –atrapado en los amperios
de un insignificante foco– la partió en dos
y cayó vencida de tanta luz.

De ese mismo fuego se nutrió y murió Clarice Lispector.
¡Ah, Clarice, Clarice!,
nunca nos hablaste de la herida que te mantenía insomne,
mejor era el silencio
y construir esas historias tan diminutas y tan vastas,
como un inmenso y sediento desierto atrapado en un dedal.
¿Por qué tenías que matar a la mujer enamorada en “El búfalo”
y en “Amor” trastocaste de esa manera a la burguesa
que no alcanzaba a comprender cómo un ciego
podía masticar un chicle indiferente al rugir
de las vías del tranvía?
¿Por qué en “Preciosidad” asesinaste
como quien mata veloz y hábil a una mosca
la aspiración femenina de la adolescencia?
Tacos, peinados, la falda ondulante, la risa leve, el corazón a prisa
toda esa dulce parafernalia la aplastaste como a una mosca,
hábil y veloz.
Sin ti ya no puedo vivir, Clarice.
Dudo que ninguna mujer pueda ser la misma después de leer
“El crimen del profesor de matemáticas”
y la agonía lacerantemente femenina de “El búfalo”.

La muerte es una mosca revoloteando la fruta.
Molesta, diminuta, esquiva,
su zumbido nos recuerda la materialidad,
que es el cuerpo,
acosadora, siempre acosado
el cuerpo.

“Ejercicios materiales” es lo que hacemos las mujeres
cuando escribimos poesía.
Blanca Varela miró el mar de Supe y creó el universo
en “Ese puerto existe”
y la muerte que ronda la vida
en “Casa de cuervos”
y la triste y luminosa misión de quienes escribimos poesía
en “Pobres matemáticas”.

Carmen Luz Bejarano también atrapó el mar
sus mareas y caracolas encerrándolas en palabras.
De los parajes de Acarí conocía las casas aplastadas a la tierra.
Nada crecía sino la esperanza
y la poesía era la alfombra mágica que la transportaba
a otros cielos más luminosos.
¡Ah, poesía, sólo ella entiende de elevaciones,
de precipicios a la hora del verso!
Atrapada en ese áspero paisaje ella soñaba:
“Casandra despliega sus paisajes interiores,
un universo que cabe en sus pequeñas manos
...Casandra ama sus íntimos paisajes”.

Extensa, incisiva, casi lacerante
me he derramado en estas letras.
No aspiro como Sor Juana a morir de cinco palabras.
En verdad, ya nadie muere de esa intoxicación simbólica.
Sólo he buscado como Casandra atrapar en mis pequeñas manos
la ira
el dolor
los desamores
de las mujeres que con sus cuerpos
y sus obras
narraron la letanía y el furor de sus épocas
fieles
siempre fieles
a sus paisajes interiores.
 

1 de septiembre de 2003


- Doris Moromisato, Diario de la mujer es ponja
           

martes, 22 de marzo de 2022

Adrienne Rich: Me muestras los poemas de otra mujer

 

Me muestras los poemas de otra mujer
de mi edad, o más joven,
traducidos de tu idioma al mío

Algunas palabras aparecen: enemigo, horno, pesadumbre
suficientes para entender
que esa mujer vive en mi tiempo 

obsesionada

por el Amor, nuestro tema:
lo hemos adherido como hiedra a nuestros muros

horneado como pan en nuestros hornos
lo hemos llevado como plomo en nuestros tobillos
lo hemos observado con nuestros prismáticos
como si fuera un helicóptero
que viene a saciar nuestra hambre
o el satélite
de un poder hostil
 
Empiezo a ver a esa mujer
haciendo cosas: removiendo el arroz
planchando una falda
mecanografiando un manuscrito hasta el amanecer 

trata de hacer una llamada
desde una cabina telefónica

El teléfono suena con insistencia
en la habitación de un hombre.
Escucha que él le dice a otra
No importa. Se cansará.
Lo escucha contándole su historia a su hermana
que se convertirá en su enemiga
y que, a su tiempo,
iniciará su propio camino hacia el sufrimento

ignorando que este tipo de dolor
es compartido, innecesario
y político.
                                       Adrienne Rich, "Traducciones"

lunes, 21 de marzo de 2022

Lene Kilde: los niños y sus emociones










Lene Kilde, una escultora con sede en Noruega, crea obras en las que las partes del cuerpo crean escenas. Como dice Kilde, su intención "es invitar a la audiencia a usar su propia imaginación para que puedan completar las esculturas y rellenar las líneas y el volumen por sí mismos"

Lene Kilde busca inspiración en las emociones de los niños, capturando momentos de la vida de infancia, época que puede ser maravillosa pero frágil y vulnerable. Ella encuentra que el lenguaje corporal de los niños es su forma más pura de comunicación. Esto se visualiza mostrando muy pocas partes del cuerpo, por lo general sólo las manos y pies, los cuales funcionan como una pista clave para conocer a través de la posición elegida en la representación de qué se trata la historia que se pretende contar. Invita al espectador a dar un paseo por el camino de la memoria hacia nuestra propia infancia. A través de esculturas de hormigón, metal y aire.

domingo, 20 de marzo de 2022

Las mujeres fuertes pueden decir No

 

Una mujer fuerte es una mujer esforzada
una mujer fuerte es una mujer que se sostiene
de puntillas y levanta unas pesas
mientras canta A las barricadas

Una mujer fuerte es una mujer manos a la obra
limpiando el pozo negro de la historia
y mientras saca la porquería con la pala
habla de que no le importa llorar
y vomitar estimula los músculos del estómago
y sigue dando paladas con lágrimas en la nariz

Una mujer fuerte es una mujer en cuya cabeza
se repite una voz: te lo dije,
fea, mala, perra, regañona, histérica, bruja,
rompepelotas, nadie te volverá a amar,
¿por qué no eres femenina ? ¿por qué no lo eres?  

¿Por qué no eres suave, discreta?

Una mujer fuerte es una mujer
empeñada en hacer algo que los demás
están empeñados en que no se haga.
Está empujando
la tapa de un ataúd de plomo desde dentro
está intentando levantar con la cabeza
la tapa de una alcantarilla, está intentando
romper una pared de acero a cabezazos.
Le duele la cabeza. La gente que espera
a que haga el agujero le dice: date prisa
¡Eres tan fuerte!

Una mujer fuerte es una mujer que sangra por dentro
Una mujer fuerte es una mujer que se hace a sí misma
fuerte cada mañana
mientras se le sueltan los dientes
y la espalda la destroza.
Cada niño, un diente, solían decir antes
y ahora, por cada batalla, una cicatriz.

Una mujer fuerte es una masa de cicatrices
que duelen cuando llueve, y de heridas que sangran
cuando se las golpea, y de recuerdos
que se levantan por la noche y recorren la casa
de un lado a otro, calzando botas.

Una mujer fuerte es una mujer que ansía el amor
como si fuera oxígeno para no ahogarse.
Una mujer fuerte es una mujer que ama con fuerza
y llora con fuerza y se aterra con fuerza
y tiene necesidades fuertes.

Una mujer fuerte es fuerte en palabras,
en conexión, en sentimientos;
no es fuerte como la piedra
sino como la loba amamantando a sus cachorros.
La fuerza no está en ella, pero la representa
como el viento llena una vela.
Lo que la conforta es que los demás la amen
tanto por su fuerza como por la debilidad
de la que ésta emana, como el relámpago de la nube.
El relámpago deslumbra.
Llueve, las nubes se dispersan.
Sólo permanece el agua de la conexión fluyendo por nosotras.
Fuerte es lo que nos hacemos unas a otras.
Hasta que no seamos fuertes juntas
una mujer fuerte es una mujer fuertemente asustada.

 

                                                                     Marge Piercy                                                         

sábado, 19 de marzo de 2022

Alejandra Pizarnik: Árbol de Diana


     
un golpe del alba en las flores
me abandona ebria de nada y de luz lila
ebria de inmovilidad y de certeza.

                                           Alejandra Pizarnik 

Es todo lo que tengo hoy para traer-



Es todo lo que tengo hoy para traer-
Esto, junto con mi corazón-
Esto, y mi corazón y todos los campos-
Y toda la amplitud de los prados-
Haz bien la cuenta -no sea que alguien
pueda decir que me olvidé de algo-
Esto, y mi corazón, y todas las Abejas
Que habitan en el Trébol.

                                              Emily Dickinson

Sobre piedras para dormir



"Camille Claudel vivió durante los últimos treinta años de su vida en un psiquiátrico, preguntándose por qué, escribiendo cartas a su hermano poeta, que había autorizado su internamiento. Venid a visitarme, decía. Recordad, estoy viviendo aquí con locas; los días son largos. No fumaba ni daba paseos. Se negaba a esculpir. A pesar de que le daban piedras de los sueños -mármol y granito y pórfido- las quebraba, recogía los trozos y los enterraba fuera de los muros por la noche. Por la noche sus manos crecían, más y más enormes hasta que en la fotografía parecen dos partes de otro cargadas sobre las rodillas."

- Anne Carson, Plainwater, Conversaciones breves

viernes, 18 de marzo de 2022

Adrienne Rich: Este hogar atestado de libros fácilmente podría quebrarse


Este hogar atestado de libros facilmente podría quebrarse
ante las voraces mandíbulas y los ojos devastadores
de los monstruos. Una vez que abramos esos libros, veremos
el lado oscuro de cuánto hemos amado–
el estante y las pinzas listos, la mordaza
con la que hasta las mejores voces tuvieron que mascullar,
el silencio que entierra en la arena del desierto
a las niñas no deseadas —mujeres, marginadas, testigos.
Kenneth me cuenta que está ordenando sus libros de modo
que mientras escribe puede ver a Blake y a Kafka;
sí, y todavía hay que ajustar cuentas con Swift,
que detesta el cuerpo de la mujer pero les alaba la mente,
con el terror de Goethe por las madres, con Claudel vilipendiando a Gide
y tantos fantasmas...Manos entrelazadas a través de los siglos—
de las artistas que murieron en el parto,
de las sabias calcinadas en la hoguera,
siglos de libros sin escribir, apilándose detrás de estos estantes;
y aún hemos de sentir la ausencia
de hombres que no debieron, y de las mujeres que no pudieron, hablarle
a nuestra vida— este hoyo aún sin excavar
llamado civilización, este acto de traducción, este medio-mundo. 

 

                                                                         Adrienne Rich