domingo, 14 de agosto de 2016
"...la criatura ha sido ha sido alcanzada por la fecha torturante del deseo. Ofelia lucha contra el dolor de ese deseo, es una agonía, no desea entrar en ese mundo herido, el mundo del amor, y estar a merced del otro. Descubre, en defensa propia, el deseo, como apertura al otro, como posibilidad de resultar herida, alterada. Finalmente, sucumbe, no puede evitar ver cómo el deseo se apodera de ella, pero no quiere que Clarice lo advierta.- Sigue una serie de maniobras de la niña. ¿Cómo confesar la herida, el deseo, sin perder la dignidad?"
- Hélène Cixous, La risa de la medusa
- Hélène Cixous, La risa de la medusa
viernes, 12 de agosto de 2016
miércoles, 10 de agosto de 2016
"Ahora miraba el mundo como algo remoto, con lo que yo no tenía nada que ver y de lo que nada esperaba, y de hecho nada deseaba: en pocas palabras, no tenía nada que ver con ese mundo, y difícilmente algún día tendría algo que ver con él; por tanto, pensé que así debía de verse después de la muerte."
- Daniel Defoe, Robinson Crusoe
- Daniel Defoe, Robinson Crusoe
"El poeta no toma jamás una decisión, es cierto. El poeta soporta únicamente este vivir errabundo y como sin asidero. Soporta el vivir instante a instante, pendiente de otro a quien ni siquiera conoce. Entrevee algo en la niebla y a esto que entrevee es fiel hasta la muerte, fiel de por vida. Y no le exige, como el filósofo, ver su cara para entregarse a él..."
- María Zambrano, Filosofía y poesía
viernes, 5 de agosto de 2016
5 de agosto de 1939: ‘Trece rosas’ cortadas en la noche franquista
Fotograma de la película, "Las 13 rosas"
“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro
mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre
querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni
abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”.
Estas fueron las últimas palabras que escribió a su familia Julia
Conesa, una joven de 19 años, que sería ejecutada por la dictadura
franquista poco después de terminar la Guerra Civil. Fueron trece
mujeres, la mitad menores, las ejecutadas ante las tapias del cementerio
del Este, en Madrid, junto a varios hombres.
Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había
terminado la Guerra Civil. El día a día de la capital estaba marcado
por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la
delación, los procesos de depuración en la Administración, en la
Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados
en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias.
Las presas habian sido juzgadas en el tribunal de las Salesas.
“Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la
causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se
ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de
adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a
cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte”, dice la sentencia.
Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres
fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo
recordaban así algunas compañeras de presidio: “Yo estaba asomada a la
ventana de la celda y las vi salir. Las presas iban de dos en dos y tres
guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas”, recuerda María
del Pilar Parra. “Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las
llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie
dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las
acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas”,
contaba Mari Carmen Cuesta.
Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de
edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas
mujeres se las comenzó a llamar ‘las trece rosas’. Sus nombres eran Ana
López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes
González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia
Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar
Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia
Conesa Conesa.
Fuente: El Ventano
Henri Michaux, Sans Titre, 1962
Un día.
Un día, quizá pronto.
Un día arrancaré el ancla que mantiene mi navío lejos de los mares.
Con el tipo de valor que se necesita para ser nada y nada pero nada.
dejaré lo que parecía indisolublemente próximo.
Lo cortaré, lo volcaré, lo romperé, lo haré caer
De un golpe vomitaré mi miserable pudor, mis miserables combinaciones y encadenamientos "hilados con aguja".
Vaciado del absceso de ser alguien, beberé nuevamente el espacio que alimenta.
Al golpe de ridículos, de decadencias (¿Qué es la decadencia?), por estallido, por vaciamiento, por una total disipación-escarnio-purgación, expulsaré de mí la forma que creíamos tan vinculada, tan bien compuesta, coordinada, haciendo juego con mi entorno y con mis semejantes, tan dignos, tan dignos, mis semejantes.
Reducido a una humildad de catástrofe, a una allanamiento perfecto como después de un gran miedo.
Devuelto por debajo de toda medida a mi rango real, al rango ínfimo del que no sé qué idea-ambición me había hecho desertar.
Anonadado en cuanto a la altura, en cuanto a la estima
Perdido en un lugar lejano (o ni siquiera eso), sin nombre, sin identidad.
Payaso, derribando en el hazmerreír, en lo grotesco, en la carcajada el sentido de su importancia que, contra toda evidencia, se había forjado.
Saltaré.
Sin recursos al infinito espíritu subyacente, abierto a todos
abierto yo mismo a un nuevo e increíble rocío a fuerza de ser nulo
y raso...
y risible...
- Henri Michaux, Clown, Peintures
miércoles, 3 de agosto de 2016
"...A menudo a las mujeres no se les permite ser personajes de la historia, tienen que ser los estereotipos. Cleopatra era una poeta y filósofa, y muy buena en matemáticas; no una mera espectadora. Pero cuando pensamos en ella, pensamos: en una gran seductora que bañaba su pecho en leche. A menudo, incluso cuando las mujeres han dejado su huella y son recordados por la historia, se nos ofrece una versión de fantasía de sus vidas"
- Dr. Bettany Hughes, women’s absence from history, and the ways historians need to actively put women back into the narrative.
- Dr. Bettany Hughes, women’s absence from history, and the ways historians need to actively put women back into the narrative.
domingo, 31 de julio de 2016
"Hubo un tiempo en que no eras una esclava, acuérdate de ello. Andabas sola, te reías, te bañabas con la tripa al aire. Dices que has perdido todos los recuerdos de aquello, recuerda (…) Dices que no hay palabras para describir ese tiempo, dices que no existe. Pero recuerda. Haz un esfuerzo por recordar. O si eso falla, inventa."
- Monique Wittig, Las guerrilleras
- Monique Wittig, Las guerrilleras
sábado, 30 de julio de 2016
Anne Carson: Decreación
Si el cuerpo es siempre profundo pero es aún más profundo en la superficie.
Si los condicionales son de dos tipos reales e hipotéticos.
Si estás empujando, empujando y luego comienza a arrastrarte.
Si la policía en esa ciudad quemase las manos de la gente con un soplete.
Si (cuerpos) muy oscuros o rojizos nadan allí.
Si después ella se sentara como haría una persona mayor, sin los pantalones puestos, confundida.
Si te adentras, si excavas, si te arriesgas a reconstruir.
Si el punto que durante años ha sido alimentado se aviva un poco.
Si la figura sentada empezara con una idea de interrogación.
Si hubiese una calidad de luz eléctrica muy fuerte.
Si tuvieses la idea de la interrogación.
Si la interrogación es un deseo de conseguir información que no se da ni se ofrece libremente.
Si enterrada sin dejar casi huella en lo oscuro de su energía sedente, dentro de tu cuerpo hay otro cuerpo a la deriva.
Si al principio sonara como lluvia.
Si tu defensa es perfecta fueron los árboles después de todo los que se alejaron.
Si los objetos no son sólidos.
Si no hay caras, si lo que tú interrogas no son caras.
Si el rojo te hace pensar en la suerte o en cómo opera la suerte.
Si los pies se cruzan de modo que se escurre, escurren (Cristo) las analogías.
Si como dice Artaud quien no huele una bomba cocida y un vértigo comprimido no merece estar vivo.
Si eliges qué deshacer, si sabes cómo tomar esa decisión.
Si la conduces hacia el agua.
Si le ofreces un regalo digamos un pensamiento de Pascal.
Si le das “fracciones infinitas de soledad” (Nabokov).
Si le da un poco de Artaud como “todos los escritos son mierda todos los escritores son cerdos”.
Si los condicionales son de dos clases posibles e imposibles.
Si ella se aleja deslizándose, si tú lo haces.
Si el rojo es el color del cliché.
Si el rojo es el mejor color.
Si el rojo es el color del dolor del arte.
Si Artaud es un cliché.
Si los artistas te dicen que el arte es anterior al pensamiento.
Si quieres saber cosas como dónde está exactamente esa pierna.
Si los caballos estuviesen agotados.
Si ella suplicara, si viniera a la mesa, si la secuencia no importa.
Si comienza, un hilillo, este fino y lento gotear de la mente.
Si quieres saber por qué el escurrirse afecta tus nervios.
Si quieres saber por qué no puedes alcanzar tus propias ideas bellas.
Si en cambio llegas al borde de lo pensable, que se filtra.
Si detienes las filtraciones con condicionales.
Si los condicionales son de dos tipos reales e irreales.
Si nada permanece.
Si ella espera junto a ella misma.
Si Miroslav nos advirtió del exceso de inteligencia de los animales de laboratorio.
Si cuidar de ella es la noche.
Si un enigma entrara en la habitación.
Si todos los demás enigmas lucharan por salir.
Si fuera de aquí la luz huyera de las copas de los árboles que se alzan sobre un muro de ladrillos de enfrente.
Si los condicionales son de dos tipos ahora es de noche y todos los gatos son pardos.
Si todas las víctimas de David exceden por decenas de miles a todas las víctimas de Saúl.
Si ellos no sienten el dolor igual que nosotros.
Si condujeras hasta aquí con juguetes en el asiento trasero.
Si escribieras una palabra en el suelo de la celda con gotas de agua y la videograbaras mientras se seca.
Si Vitrubio dice que ningún templo puede ser construido de manera coherente a menos que se arme exactamente como un cuerpo humano.
Si el rojo es el color de la letra cursiva.
Si la letra cursiva es una tentación para el pensamiento.
Si Freud dice que la relación entre mirada y lo que se desea conlleva seducción.
Si Vitrubio no habla sobre desmantelar los templos pero podemos suponer que el mismo canon es válido.
Si la seducción no está al servicio de nadie.
Si los condicionales son de dos tipos seducidos y despiertos.
Si no importa cómo te sostienes sobre uno no puedes ver al otro, no puedes rozar la médula del sueño, no puedes leer lo que era esa palabra.
Si “hipotético” aplicado a los condicionales quiere decir que la prótasis es falsa.
Si (por ejemplo) “no hubieras destruido el barómetro esto nos hubiera prevenido” implica que ahora estamos en medio de un temporal.
Si de hecho es una noche clara yo diría que casi implacablemente clara.
Si el condicional viene antes de condimento y condolencia.
Si no quieres recordar qué palabra era.
Si tu vida te desorienta (vida taimada).
Si la lluvia azota tu cara como las crines de todos los caballos de este siglo.
Si los condicionales son de dos tipos inscritos y dónde puedo escribir esto.
Anne Carson, Decreación
Our Fortune
En una casa al atardecer la lección final de una madre
devasta el ocaso y sella el pacto.
Asómate por las ventanas al anochecer y verás gente de pie.
Somos nosotras, teníamos un pretexto para estar dentro.
Llegó el día, cortamos el fruto (cortamos
el árbol). Ahora estamos fuera.
Aquí hay una deuda
saldada.
- Anne Carson, Decreación
En una casa al atardecer la lección final de una madre
devasta el ocaso y sella el pacto.
Asómate por las ventanas al anochecer y verás gente de pie.
Somos nosotras, teníamos un pretexto para estar dentro.
Llegó el día, cortamos el fruto (cortamos
el árbol). Ahora estamos fuera.
Aquí hay una deuda
saldada.
- Anne Carson, Decreación
viernes, 29 de julio de 2016
Ella vive en un páramo del norte.
Ella vive sola.
La primavera ahí se abre como una navaja.
Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros—
algunos para mi madre, algunos para mí
incluidas Las obras completas de Emily Brontë.
Ésta es mi autora favorita.
También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me estoy convirtiendo en Emily Brontë,
mi solitaria vida a mi alrededor como un páramo,
mi desgarbado cuerpo rengueando por los cenagales con una mirada de transformación
que muere cuando llego a la puerta de la cocina.
¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?
- Anne Carson, The Glass Essay
Vivimos haciendo túneles porque somos gente enterrada viva. A mí, los túneles que tú haces me parecen orquídeas desarraigadas, extrañamente inútiles. Pero la fragancia no muere. Un Niño Pequeño se ha escapado de Amherst hace unos Días, escribe Emily Dickinson en una carta de 1883, y cuando le preguntaron a dónde iba él contestó: Vermont o Asia
- Anne Carson, Sobre las orquídeas, Plainwater, Conversaciones breves
- Anne Carson, Sobre las orquídeas, Plainwater, Conversaciones breves
jueves, 28 de julio de 2016
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