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miércoles, 25 de abril de 2018


"La mujer debe escribirse a sí misma: debe escribir sobre las mujeres y llevarlas a la escritura, de la cual han sido expulsadas tan violentamente como de sus cuerpos, por las mismas razones, por la misma ley, con el mismo objetivo fatal. Las mujeres deben ponerse en el texto, como en el mundo y en la historia, por su propio movimiento"

- Hélène Cixous, La risa de la Medusa

"Porque ella llega, vibrante, una y otra vez; estamos en el comienzo de una nueva historia, o más bien un proceso de transformación en el que varias historias se cruzan entre sí. Como tema de historia, la mujer siempre ocurre simultáneamente en varios lugares. (En la mujer, la historia personal se combina con la historia de todas las mujeres, así como con la historia nacional y mundial).

Deseé que esa mujer escribiera y proclamara este imperio único para que otras mujeres, otras soberanas no reconocidas, exclamaran: yo también desbordo; mis deseos han inventado nuevos deseos, mi cuerpo sabe una canción inaudita. Una y otra vez, yo también me he sentido tan llena de torrentes luminosos que podría estallar, estallar con formas mucho más hermosas que las que se colocan en marcos y se venden por una mala fortuna"

- Hélène Cixous, Utopías, La risa de la Medusa

viernes, 21 de julio de 2017



"Primero gritamos. Después escribimos: traducimos en el ultrasilencio de la escritura los gritos agudos y breves de la realidad. La literatura es para aullar largamente, lanzar gritos hasta la música; el derecho a los gritos que la realidad y la comunidad nos prohíben. Como al alba los pájaros se reparten el territorio acústico –¿la habéis oído, la orquesta de la hora indecisa?–, oigo el grito de topo de la literatura"

- Hélène Cixous, El grito de la literatura

viernes, 21 de abril de 2017


"Tenemos que aprender a hablar el idioma que hablan las mujeres cuando no hay nadie allí para corregir"

- Hélène Cixous

domingo, 14 de agosto de 2016


"...la criatura ha sido ha sido alcanzada por la fecha torturante del deseo. Ofelia lucha contra el dolor de ese deseo, es una agonía, no desea entrar en ese mundo herido, el mundo del amor, y estar a merced del otro. Descubre, en defensa propia, el deseo, como apertura al otro, como posibilidad de resultar herida, alterada. Finalmente, sucumbe, no puede evitar ver cómo el deseo se apodera de ella, pero no quiere que Clarice lo advierta.- Sigue una serie de maniobras de la niña. ¿Cómo confesar la herida, el deseo, sin perder la dignidad?"

 - Hélène Cixous, La risa de la medusa

domingo, 17 de abril de 2016


"Y contra la muerte ser las ternuras, las más humildes y las más orgullosas, ser la fidelidad de un pájaro a su otro pájaro, ser la gallina y los pollitos, la sonrisa de mi madre como el sol salvando a la tierra"

- Hélène Cixous, La llegada a la escritura

martes, 8 de marzo de 2016


"¿Cómo no habría deseado yo escribir? Puesto que los libros se apoderaban de mí, me transportaban, me hacían sentir su poder desinteresado; puesto que me sentía amada por un texto que no se dirigía a mí, ni a ti, sino al otro; atravesada por la vida misma, que no juzga, que no elige, que toca sin señalar; ¿agitada, arrancada de mí por el amor? ¿Cómo habría podido, con mi ser poblado, mi cuerpo recorrido, fecundado, encerrarme en un silencio? Venid a mí y yo vendré a vosotros. Cuando el amor te hace el amor, ¿cómo no ibas a murmurar, a decir sus nombres, a agradecer sus caricias?" 

- Hélène Cixous, La llegada a la escritura
"Quiero trabajar sobre textos que estén lo más cerca posible de una inscripción-consciente o inconsciente-del origen del gesto de la escritura y no de la propia escritura. La escritura es algo ya terminado...¿Qué significa trabajar en textos como son "cerca del corazón salvaje"?...Una tiene que tener un toque de algo salvaje, inculto, con el fin de dejar que suceda. Es lo contrario de haber sido un estudiante, un erudito, que uno piensa que un libro es un libro, y que, si uno vagamente tiene el deseo de escribir, uno dice: Tengo que escribir un libro."

-Hélène Cixous,  La llegada a la escritura

miércoles, 3 de febrero de 2016

[...] El amor no está ligado para mí a la condición de la mortalidad. No. Amé. Tuve miedo. Tengo miedo. A causa del miedo reforcé el amor, alerté a todas las fuerzas de la vida, armé al amor, con alma y con palabras, para impedir que ganara la muerte. Amar: conservar vivo: nombrar"

- Hélène Cixous, La llegada a la escritura y otros ensayos
"Al principio, adoré. Lo que adoraba era humano. No personas; no totalidades, no seres denominados y delimitados. Sino signos. Parpadeos de ser que me impactaban, que me incendiaban. Fulguraciones que llegaban a mí: ¡Mira! Yo me abrasaba. Y el signo se retiraba. Desaparecía. Mientras yo ardía y me consumía entera. Lo que me sucedía, poderosamente lanzado desde un cuerpo humano, era la Belleza: había un rostro, en él estaban inscritos, guardados, todos los misterios, yo estaba delante, presentía que había un más allá al que no tenía acceso, un allá sin límites, la mirada me oprimía, me impedía entrar, yo estaba afuera, en acecho animal. Un deseo buscaba su morada. Yo era ese deseo. Yo era la pregunta. Destino extraño de la pregunta: buscar, perseguir las respuestas que la calmen, que la anulen. Si algo la anima, la eleva, la incita a plantearse, es la impresión de que el otro está allí, muy cerca, existe, muy lejos, de que en algún lugar en el mundo, una vez cruzada la puerta, está la cara que promete, la respuesta por la cual uno continúa moviéndose, a causa de la cual uno no puede descansar, por amor a lo cual uno se contiene de renunciar, de dejarse llevar; a muerte."

- Hélène Cixous, La llegada a la escritura y otros ensayos

viernes, 20 de noviembre de 2015

Hélène Cixous - La llegada a la escritura


Hélène Cixous © Jérémy Engler 

Cualquier punto de llegada, ese momento privilegiado donde uno al fin habita, aunque sea por segundos, siempre interroga no sólo por el inicio desde dónde se ha partido, sino por esa trayectoria recorrida.

Llegar a la escritura no sencillamente como aquello que rasga una hoja o la pantalla de un ordenador, sino aquello que raspa, que marca, instaura una huella que antes no estaba y que quizás no vuelva estar... Quizás el viento se la lleve, o la lluvia, pero en ese recorrido aquel que la lee se ha transformado en ese mismo acto.

La escritura...modo de decir/se, de llamar a esa dificultad que está al otro lado de algo que es necesario atravesar...hacer/se esa inscripción que a la vez extranjera, produce un lugar donde habitar...cada vez. La llegada a la escritura metáfora carnal de tantas vicisitudes cotidianas donde el hambre puede ser tan real: la necesariedad de los alimentos, la necesariedad de los textos.


***
¿Escribir? Ni lo pensaba. Soñaba con eso todo el tiempo, pero con el pesar y la humillación, con la resignación, la inocencia de los pobres. La Escritura es Dios. Pero no el tuyo.
                                                                                                             

Yo comía los textos, los chupaba, los mamaba, los besaba. Soy el niño innumerable de su multitud.


***
Todo en mí complotaba para vedarme la escritura: la Historia, mi historia, mi origen, mi género. Todo lo que constituía mi yo social, cultural. Empezando por lo necesario, que me faltaba, la materia en la cual la escritura se talla, de la que se arranca: la lengua.

Tú puedes desear. Puedes leer, adorar, ser invadida. Pero escribir no te está concedido.


Hablar (gritar, aullar, rajar el aire, la rabia me impelía a eso sin descanso) no deja huellas: tú puedes hablar, -eso se evapora, los oídos están hechos para no oír, la voz se pierde. ¡Pero escribir! Sellar un contrato con el tiempo. ¡Anotar! ¡¡¡Hacerse notar!!!


Eso está prohibido.


No tengo lugar donde escribir. Ningún lugar legítimo, ni tierra, ni patria, ni historia que sean mías.


Nada me corresponde - O bien todo y no más a mí que a cualquier otro.


No tengo raíces: en qué fuentes podría hallar alimento para un texto. Efecto de diáspora.


No tengo lengua legítima. En alemán canto, en inglés me disfrazo, en francés robo, soy ladrona, ¿dónde iba yo a recostar un texto?


Hasta tal punto soy ya la inscripción de una distancia, que una distancia más es imposible. Me dan esta lección: tú, la extranjera, insértate. Toma la nacionalidad del país que te tolere. Pórtate bien, entra en vereda, en lo común, en lo que imperceptible, en lo doméstico.

He aquí tus leyes, no matarás, serás muerta, no robarás, no serás una mala recluta, no estarás loca ni enferma, sería una falta de consideración con quienes te hospedan, no zigzaguearás. No escribirás. Aprenderás las cuentas. No te tocarás. ¿En nombre de quién iba yo a escribir?

***

Pero...,vivo en la escritura. Leo para vivir. Leí muy pronto: no comía, leía. Siempre "supe" sin saberlo, que me alimentaba de texto. Sin saberlo. O sin metáfora. Había poco sitio para la metáfora en mi existencia, un espacio muy restringido, que a menudo yo anulaba. Tengo dos hambres: una buena y una mala. O la misma sufrida de modo diferente. Tener hambre de libros era mi alegría y mi tormento. Libros, casi no tenía. No hay dinero, no hay libro. Roí en un año la bilbioteca municipal. Yo mordisqueaba, y al mismo tiempo devoraba. Como con los pasteles de Jánuca: pequeño tesoro anual de diez pasteles de canela y jengibre. ¿Cómo conservarlos consumiéndolos? Suplicio: deseo y cálculo. Economía del tormento. Por la boca aprendí la crueldad de cada decisión, un mordisco, lo irreversible. Guardar no es gozar. Gozar y no gozar más. La escritura es mi padre, mi madre, mi nodriza amenazada.

***

¿Era yo una mujer? Al revivir esta pregunta interpelo a toda la Historia de las mujeres.



***

Tal vez he podido escribir porque esa lengua escapó al destino reservado a las caperucitas rojas. Cuando no te pones tu lengua en el bolsillo, siempre puede haber una gramática que la censure.

***

Y digo: hay que haber sido amada por la muerte, para nacer y pasar a la escritura. La condición por la que comenzar a escribir se vuelve necesaria -(y)- posible: perder todo, haber una vez perdido todo. Y esta no es una "condición" pensable. Tú no puedes querer perder: si quieres, entonces hay tú y hay querer, hay no-perdido. Escribir -comienza, sin ti, sin yo, sin ley, sin saber, sin luz, sin esperanza, sin lazo, sin nadie cerca de ti, pues aunque la historia mundial continúa, tú no eres ahí, tú eres "en" "infierno"...

***

En verdad no tengo ninguna "razón" para escribir. Todo viene de ese viento de locura.

***
Después, no sabes. Lo decide la vida. Su terrible fuerza de invención, que nos supera. Nuestra vida se nos anticipa. Siempre sobre ti, una altura por delante, un deseo, el buen abismo, el que te sugiere: "salta y pasa al infinito". ¡Escribe! ¿Qué? Toma el viento, toma la escritura, haz cuerpo con la letra. ¡Vive! Arriesga: el que no arriesga no tiene nada, el que arriesga no arriesga ya nada.


Al principio hay un fin. No temas: es tu muerte la que muere. Después: todos los principios.


Cuando has tocado el fin, sólo entonces el Principio puede advenir.


Escribir es un gesto del amor. El Gesto.


- Hélène Cixous, La llegada a la escritura

jueves, 8 de octubre de 2015


"La mujer debe escribir de ella misma: debe escribir sobre las mujeres y llevar a las mujeres a la escritura, de la que han sido expulsadas ​​tan violentamente como de sus cuerpos - por las mismas razones, por la misma ley, con el mismo objetivo fatal. Las mujeres deben ponerse en el texto - como en el mundo y en la historia - por su propio movimiento."

- Hélène Cixous, La risa de la medusa

lunes, 13 de abril de 2015


"Cómo se llama ese momento en que de repente reconocemos lo que todavía no habíamos visto nunca? ¿Y que nos da una alegría que es como una herida?"

-Hélène Cixous, Poetas en pintura. Escritos sobre arte.

"Hoy, sé que soy sin tener. Sólo tengo mi hambre para dar; y una manzana en la oscuridad. Saber encontrarla, saberla manzana es todo mi saber".

"...Un hambre tan puro es un comienzo. A partir de un hambre tan grande, puede nacer la fuerza de amar la vida."

- Hélène Cixous, La risa de la medusa. Ensayos sobre la escritura.

jueves, 9 de abril de 2015


“...la criatura ha sido alcanzada por la fecha torturante del deseo. Ofelia lucha contra el dolor de ese deseo, es una agonía, no desea entrar en ese mundo herido, el mundo del amor, y estar a merced del otro. Descubre, en defensa propia, el deseo, como apertura al otro, como posibilidad de resultar herida, alterada. Finalmente, sucumbe, no puede evitar ver cómo el deseo se apodera de ella, pero no quiere que Clarice lo advierta." 

- Hélène Cixous, La risa de la medusa. Ensayos sobre la escritura.


“Basta  con tener necesidad y tenemos. Basta con no tener miedo de tener necesidad y tenemos. Basta con no hacer como la pequeña Ofelia que tiene miedo de tener necesidad y, de repente, ha pasado a la escena de la castración.
     “El amor ya existe”. Está ahí. Nos precede como el poema precede al poeta. “Sólo falta el tiro de gracia que se llama pasión”. Es la economía del reconocimiento. Basta con vivir y tenemos. Dicho de otra manera: el hambre es la fe. 
     Pero Kafka, ante la misma situación crítica de la vida, dice: “Man Kann doch nicht nicht-leben” . “Sin embargo, no podemos no-vivir”: la economía de la doble impotencia.” 

- Hélène Cixous, La risa de la medusa. Ensayos sobre la escritura.

viernes, 3 de abril de 2015


"...esas mujeres se parecen a nuestras almas escondidas."

Hélène Cixous, "La parada del tren, o resurrecciones de Ana". Poetas en Pintura, Escritos sobre arte.

domingo, 25 de enero de 2015


"Yo, también, en desbordamiento; mis deseos han inventado nuevos deseos, mi cuerpo inaudito sabe- de las canciones. Una y otra vez,  me he sentido tan llena de torrentes luminosos que pueden estallar, estallar en formas mucho más hermosas..."

- Hélène Cixous, La risa de la medusa

sábado, 24 de enero de 2015


"Y tenía miedo. Ella me asusta porque me puede derribar con una palabra. Porque ella no sabe que la escritura es caminar en una configuración de una palabra tras otra sobre el vacío silencio vertiginoso. La escritura es milagrosa y aterradora como el vuelo de un pájaro que no tiene alas pero se arroja a sí mismo y sólo se pone alas al volar."

- Hélène Cixous, The Book of Promethea

domingo, 13 de julio de 2014

"Yo,  en desbordamiento, mis deseos se han inventado nuevos deseos, mi cuerpo inaudito sabe -de las canciones. Una y otra vez,  me he sentido tan llena de torrentes luminosos que pueden estallar, estallar en formas mucho más hermosas

Hélène Cixous,  La risa de la Medusa