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lunes, 24 de junio de 2019

LOS CHALECOS AMARILLOS SIGUEN EN LA LUCHA

 La Francia de abajo contra la Francia de arriba



Quien siembra misera recoge la rabia
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Pueblo de Francia todos estamos en la galera
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La pobreza
 

No a la monarquía! No a la oligarquía! 


Mientras en España los colectivos de Unidas-Podemos y el PSOE lograron desmovilizar a las clases trabajadoras, con la colaboración de los sindicatos mayoritarios y su manifiesta pasividad, los manifestantes que integran los Chalecos Amarillos franceses, protagonizaron este sábado otra jornada de movilizaciones en repudio general a las políticas del gobierno de Emmanuel Macron.

Cumplieron así 32 semanas de protestas desde que inició el movimiento en el mes de noviembre 2018 contra el aumento del precio del combustible.

En la actualidad, exigen renuncia del presidente, así como la realización de un referéndum de iniciativa ciudadana.

miércoles, 16 de enero de 2019

¿Qué quieren los chalecos amarillos? — Luis Casado



insurgente.org- 07/01/2019

Acto VIII. Los chalecos amarillos no ceden. On ne lache rien!, es su divisa. Son refractarios a los discursos vacíos, a las promesas mentirosas y a las cortinas de humo. Ahora, las mujeres decidieron salir a la calle. Solas. Porque no solo hay que alimentar a los hijos, parar la olla, dirigir la casa, mantener ocupadas las rotondas… sino también demostrar que la suya es la Fuerza Tranquila. Los violentos están en el gobierno. Lo cuenta Luis Casado… y no será el último episodio…



               "Sediciosos, facciosos, agitadores, violentos, ‘casseurs’ (destructores)…"


Así se refiere a los chalecos amarillos Benjamin Grivaux, ministro vocero del gobierno de Emmanuel Macron. Un coro de cacatúas periodísticas repite en los medios: “Sediciosos, facciosos, agitadores, violentos, ‘casseurs’… Luego, cuando los chalecos amarillos denuncian el periodismo tarifado, infame, manipulador y a las órdenes del poder, los cagatintas se lamentan como vestales impolutas: “Los chalecos amarillos atacan la libertad de prensa”…

Sin embargo, una de las características más evidentes del chaleco amarillo, junto a su determinación, su capacidad de sacrificio, su generosidad y su humanismo, es su voluntad de actuar pacíficamente. Como para demostrarlo, este domingo, –víspera de Epifanía–, salieron a la calle –solas– las mujeres chalecos amarillos. Haciéndole frente a una cohorte de policías armados hasta los dientes para la guerrilla urbana, gritan al unísono: “¡Dame un beso!” “¡Dame un beso!” (Un bisous! Un bisous!).




Los mensajeros armados de la paz y el orden ponen cara de culo y se tornan hacia su comandante: “¿Qué hacemos jefe?”

Sábado, Acto VIII del movimiento que sacude Francia hasta sus cimientos, el número de manifestantes dobló con relación al sábado anterior, desmintiendo al gobierno y a los medios que afirman, contra toda evidencia, que el movimiento pierde fuerza.

Los chalecos amarillos son un movimiento revolucionario, ejemplar e histórico. Salen a la calle, se reencuentran y rehacen la sociedad… El pobre suele hacerse pequeñito, baja la voz y la cerviz, vive como disculpándose de estar ahí, culpabilizado de su pobreza por los winners, los expertos, los que saben, el riquerío y sus sirvientes. El chaleco amarillo comprendió que el pueblo es él, y recordó lo que le enseñaron en la escuela pública, laica y gratuita: “La Revolución Francesa eliminó para siempre las desigualdades sociales ante la Ley, e hizo del pueblo el único soberano”. El chaleco amarillo es pueblo, ergo… es soberano.

Frente a la crisis de régimen surgen dos caminos: unos, los demócratas, exigen ampliar, extender los derechos ciudadanos, practicar la democracia directa. El referendo de iniciativa ciudadana (RIC) traduce esa voluntad del pueblo de decidir de lo que le concierne. Otros, los autoritarios, apuestan al hombre/mujer providencial que, imponiendo otro orden, el suyo, le restituya a Francia el orden y la tranquilidad que hacen las delicias del gran capital.

En este bivio, en esta alternativa, surge otra vez, como en setiembre de 1789, la diferencia entre izquierda y derecha: la izquierda lucha contra los privilegios, se opone a ellos, los declara inadmisibles. La derecha protege los privilegios, vive gracias a ellos, y los justifica por ser de ‘origen divino’ o el premio de la riqueza acumulada despojando al pueblo.

La costra política instalada llora el fin de la democracia representativa. Los chalecos amarillos responden que las reglas de la representación deben ser definidas por los representados. No por los representantes. Es el pueblo el que debe fijar los límites de la representación, la misión del representante, y establecer los mecanismos de control que le permitan revocar al representante si este no obedece el mandato recibido de quienes lo eligieron.

¿Democracia representativa? Sí, pero como en la Atenas de Pericles: mandato breve, no renovable, revocable, controlado y sin privilegios.

La masa de periodistas sirvientes no entiende. Por eso no para de preguntarle a los chalecos amarillos: “Pero… ¿cuáles son sus reivindicaciones?”

Emmanuel Macron propuso “un gran debate nacional”. Y se apresuró a fijar los límites del debate. “No podemos deshacer lo que ya hemos hecho”, declaró, jupiteriano. Antes de insinuar los temas que a su juicio pueden ser discutidos.

Los chalecos amarillos, recordando una vez más la Revolución Francesa, retrucan: “No es el representante el que fija los límites de la soberanía de los representados. ¿Porqué debiese estar limitada nuestra soberanía? ¿Con qué legitimidad puede alguien limitar los derechos de los ciudadanos, que son, precisamente, la fuente de la legitimidad?”

“Hay cuestiones muy técnicas”, osa argumentar algún politólogo, suerte de comentarista deportivo surtido de muchas pelotas. La respuesta no se hace esperar: “En política no hay ‘expertos’: todos somos iguales y tenemos derecho a un voto.”

La reflexión va más allá: elegir es no votar. Elegir significa designar un “electo” que es el que vota todo en nuestro nombre, prescindiendo de nuestra opinión. Al elegirle, abdicamos de nuestra propia soberanía durante 4, 5 o 6 años.

La Constitución, que debe proteger al ciudadano, sus libertades y sus derechos, es en realidad una prisión política que nos mantiene maniatados. No hay ningún artículo de la Constitución que niegue abiertamente la soberanía del pueblo (a menos que se trate de la Constitución chilena). Pero la Constitución establece que las leyes las vota el Parlamento, no los ciudadanos. Los representantes, diputados y senadores, votan leyes que les convienen a ellos y a sus mandantes.

Ese hecho, verificado no solo en Francia sino en el mundo entero, es el que lleva a los chalecos amarillos a reclamar su derecho a controlar y a revocar a los electos. Porque los electos, los representantes, instituyen su propio poder, despojando al pueblo de su soberanía.

Étienne Chouard, un militante que piensa y hace pensar, sostiene que no se trata de pasar a la 6ª República, sino a la primera democracia… Hasta ahora ha prevalecido el poder de la oligarquía, sector social privilegiado que impuso el sufragio como la mejor herramienta para preservar su poder. Desde hace 25 siglos sabemos que la herramienta de la democracia no es el sufragio sino el sorteo: Montesquieu, Rousseau y otros grandes pensadores lo dijeron, antes de que esta gran verdad fuese convenientemente ocultada.

Étienne Chouard opina que esto no es una democracia porque, si uno examina la realidad, el demos no tiene el kratos.

En democracia ningún poder financiero debe ser dueño de los medios de comunicación. En democracia la moneda no puede estar al servicio del gran capital en manos de un Banco Central privatizado. Así como hay soberanía política, debe haber soberanía monetaria.

La revolución ciudadana de los chalecos amarillos no solo sigue viva, sino también grávida de una profunda reflexión relativa al tipo de sociedad que debemos construir.

Lo que no es óbice u obstáculo para escuchar una vez más la pregunta babosa del periodista teledirigido: “Pero… ¿cuáles son sus reivindicaciones?”

La respuesta es simple. Los chalecos amarillos, o sea el pueblo, quieren recuperar el kratos…

                                                                         (Polítika)

Fuente: arrezafe

lunes, 31 de diciembre de 2018

Los 'chalecos amarillos' citan hoy lunes 31 de diciembre a los franceses para celebrar el Fin de Año




"Día tras día perdemos más y más libertad e igualdad, pero estamos ganando más y más fraternidad. Y es esta fraternidad la que nos permitirá encontrar más libertad e igualdad", reza la convocatoria


Los chalecos amarillos se han citado este lunes para celebrar el Fin de Año en torno a las 20.00 horas en los Campos Elíseos de París y desmentir el retroceso de las movilizaciones de las que informan los medios de comunicación después del escaso seguimiento del Acto VII celebrado este sábado, informa Europa Press.

En Facebook hay al menos siete eventos convocados para este Acto VIII, algunos de ellos con más de 8.000 asistentes confirmados y más de 60.000 interesados y en previsión las autoridades han anunciado ya el cierre de las estaciones de metro cercanas.

Cerebros no Disponibles, Generación Ingobernable, Coordinadora de Luchas o Movimiento Ciudadano de los Chalecos Amarillos son, como en anteriores ocasiones, los convocantes de esta nueva manifestación.

Una de las múltiples convocatorias recurre a la lírica con frases como "porque nuestras vidas son una fiesta, ya no serán derrotadas" y recuerda a los cientos de miles de personas que han participado durante el último mes y medio en las movilizaciones.

"Ni los heridos, ni los muertos ni las detenciones han podido detener el impulso de los Chalecos Amarillos y su deseo de una sociedad más justa y humana", subraya el texto, que denuncia además que los medios de comunicación se centren en la violencia sin tratar las cuestiones de fondo.

"Día tras día perdemos más y más libertad e igualdad, pero estamos ganando más y más fraternidad. Y es esta fraternidad la que nos permitirá encontrar más libertad e igualdad", concluye la convocatoria.

Uno de los portavoces del movimiento, Benjamin Cauchy, destacaba este sábado que los chalecos amarillos siguen vivos pese al descenso de la movilización en las dos últimas semanas y ha reprochado que el presidente Emmanuel Macron esté de vacaciones en Saint-Tropez.

"El presidente de los ricos está bebiendo champán en Saint-Tropez, mientras que decenas y cientos de miles de franceses gritan de dolor y miseria", ha reprochado Cauchy en declaraciones a la cadena BMFTV.

Por ello Cauchy ha apuntado que "no espera mucho" del tradicional discurso presidencial del 31 de diciembre con un presidente que "miente deliberadamente a los franceses y está en desacato" y ha convocado a los franceses a la movilización, al "milagro" de este lunes.

Este sábado se han concentrado unas 8.000 personas en París, un claro contraste con las 38.600 personas que participaron el pasado sábado en la convocatoria, según datos oficiales, lo que a su vez supuso una caída de casi la mitad con respecto a los manifestantes contabilizados la semana pasada, cuando se informó de 66.000 participantes, muy lejos de los 282.000 manifestantes del 17 de noviembre.

Pese a la caída de la movilización en París, en otras grandes ciudades el movimiento de los chalecos amarillos continúa teniendo una amplia repercusión y de nuevo se han producido cortes de carreteras en vías como la A7 y la A9. Así se han producido concentraciones de chalecos amarillos en Amiens, Aviñón, Toulouse, Burdeos, Marsella, Ruan, Amiens, Estrasburgo o Pau, en algunos casos con disturbios con la Policía.

Fuente: Infolibre

domingo, 16 de diciembre de 2018

¿Por qué los franceses se manifiestan con violencia? — Frédéric Lordon



LA HAINE - 14/12/2018

 Frédéric Lordon

Le Monde aplaudía como “un maravilloso estallido de libertad” las manifestaciones de Libia. Ahora habla de un “inmundo levantamiento popular"

"Se dice que el presidente de la sociedad de la prensa descubrió horrorizado que "los chalecos amarillos no son el resultado de activistas sino de personas comunes y corrientes". Los poderes de este tipo, los de la tiranía de los propietarios y sus lacayos, siempre terminan en la estupefacción y la estupidez: ¿nos odian tanto? se preguntan. La respuesta a sus lamentos es Sí, y por las mejores razones del mundo. Después de décadas, ha llegado el momento de cobrarse tanta humillación. Digámoslo ahora mismo, hay demasiados retrasos y por demasiado tiempo.

Desde las huelgas de 1995, ha crecido la conciencia que los medios de comunicación son vasallos del poder. Los medios han trabajado incansablemente para que la población acepte un neoliberalismo que se profundiza cada vez más. Han puesto a la gente bajo una tensión insoportable, que solo funciona con un intenso bombardeo de los espíritus, para después bombardear y gasear los cuerpos."

"En cualquier caso, en un panorama general de violencia, los medios de comunicación, especialmente los medios audiovisuales, siempre muestran lo que les conviene cuidando de dejar el resto invisible. Se proponen convencer que se trata de una violencia incomprensible: El mal en estado puro."

"La negación de la violencia social es la forma suprema de violencia a la que Bourdieu le dio el nombre de violencia simbólica. Para los medios de comunicación las víctimas de la violencia institucional, debería estar agradecidas a pesar que han sido denigradas y privadas metódicamente de cualquier medio para resistir la violencia del sistema.

Dado que todos los medios institucionales han abandonado al pueblo, este no tienen más remedio que someterse por completo o rebelarse. Ahora, cuando se rebelan son tratados como aborrecibles, ilegítimos y antidemocráticos. Una trampa perfecta."

"¿Quién sino Macron ha desatado la violencia? Declaró la guerra contra su pueblo con la acción policial (y tal vez pronto una acción militar) en compañía de los medios de comunicación que ya han declarado la guerra simbólica al pueblo.

Los ofendidos han estado mucho tiempo sin decir una palabra, han soportado las agresiones económicas, el desprecio de las elites, las mentiras de los medios de comunicación, la brutalidad policial.

El genio “malvado” de la reciprocidad violenta ha salido de la botella. Los primeros tweets de los primeros manifestantes relatan el asombro de quienes fueron apaleados sin justificación ninguna . Ese asombro inicial ahora ha mutado en cólera."

"Aunque el poder se esfuerza por volver a lo que podría llamarse la “sumisión voluntaria” (o “la situación de La Boétie”) el velo se ha roto y la cruel realidad del poder desnudo se impone."





 Fuente: arrezafe