domingo, 13 de marzo de 2022

"Mi aliado peludo"

 


 "Mi Aliado peludo" (Emily Dickinson en una carta a TW Higginson, febrero de 1863)


Emily y su perro, Carlo, era el que siempre la acompañaba en las largas caminatas que disfrutaba en los bosques y campos de Amherst. Un Terranova marrón de pelo rizado. (Una vez ella, en broma, envió uno de los rizos rojizos del perro a un amigo diciendo que era el suyo propio). Carlo fue el regalo de Edward Dickinson a Emily, su hija mayor, en el otoño de 1849, venía de los Huntington, amigos de la familia que tenían perros de esa raza en su granja en el río Connecticut en Hadley. Parece ser que Dickinson puso a su perro Carlo después de conocer a través de su novela favorita “Jane Eyre” al viejo y fiel Carlo, perro de St. John Rivers.

Emily Dickinson escribió muchas veces sobre su "cómplice mudo". Habló de Carlo en varias docenas de cartas y en algunos poemas, generalmente con tierno sentido del humor, y siempre con cariño y respeto.  La recordaban cuando "Emily iba con su perro y una linterna", lo que sugiere que Dickinson caminaba con Carlo de noche, cuando exploraba el bosque de Pelham en las praderas circundantes, Carlo la acompañaba, aportándole confianza física y libertad mental. En abril de 1862, presentó a su amigo Carlo a Thomas Wentworth Higginson, por carta: “Usted pregunta por mis compañeros, las Colinas - Señor- y el Atardecer - y un Perro - tan grande como yo que mi Padre compró para mí - Ellos son mejores que las Personas - porque saben - pero no dicen - y el ruido en el Estanque, al Mediodía - que supera a mi piano.”

Cuando Carlo murió aproximadamente a los 17 años en enero de 1866, Dickinson anunció su muerte en una carta escueta a Higginson:

Para T.W Higginson:                    
             Carlo murió-
                    E. Dickinson
 ¿Quisiera Usted decirme qué debo hacer?  

Más tarde anotó "Exploro muy poco desde que mi callado confederado falleció". 
 
El perro de Emily Dickinson había sido su compañero predilecto, y nunca más tuvo otro.

Meses más tarde, sintiendo mucho su ausencia, envía otra carta a Higgison donde le dice que añora a Carlo y añade un poema.

Dicen que "El Tiempo todo lo cura" –
Pero nunca ha curado –
Un sufrimiento real se hace más tenso
Como sucede a los Tendones con la edad –

El Tiempo es la Prueba del Dolor –
Más no el Remedio –
Y si tal cosa prueba, también prueba
Que no hubo Enfermedad – 
    
Los vecinos de Amherst describieron a Dickinson paseando con su perro. Uno de ellos recuerda una vez, de niño, escucharla decir junto a su "gran perro": "¿Sabe usted que yo creo que el primero en llegar y saludarme cuando me vaya al cielo será este querido, viejo amigo y fiel Carlo?" 

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