"Tan sólo quiero una palabra más, sólo una palabra más para esculpir a solas un árbol para la nada. El castigo es este encierro, lo sé bien, pero el peor castigo es el silencio, sin apelación posible, sin poder respirar, sin poder comunicar…
…Mi vida no merece el nombre de vida, no hay rastro en ella de lo que significa la palabra vida, y en el manicomio no se puede suplicar, no se puede pedir gracia…La vida es usura, lágrima de la voz contra el hombre, lágrima del mundo destruido, humo que dora el agua…
…Yo estoy al otro lado de la vida, al otro lado del tiempo, al otro lado del espejo y, como dijera Azúa de viva voz, vuelvo a repetirlo: “Lo que importa es saber de qué lado del espejo se está”. Yo estoy al lado de la fuente, negando cualquier espejo, haciendo de mi vida salto en el vacío, águila sobrevolando la ruina..."
- Leopoldo María Panero, "Papá, dame la mano que tengo miedo"