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miércoles, 9 de mayo de 2018

Ábrenos pues la puerta y veremos los huertos,
beberemos su agua fresca donde la luna ha dejado su huella.
Arde el largo camino hostil a los extranjeros,
erramos sin saberlo y no hallamos lugar en ninguna parte.

Queremos ver las flores. Aquí la sed nos domina.
Vednos ante la puerta, esperando y sufriendo
la derribaremos a golpes si es preciso.
Presionamos y empujamos, pero el obstáculo es muy sólido.

Hay que quedarse extenuado, esperar y mirar en vano.
Miramos la puerta; está cerrada, inexpugnable.
Fijamos nuestros ojos en ella; lloramos por el tormento;
la vemos siempre; el peso del tiempo nos agobia.

La puerta está ante nosotros; ¿de qué sirve desear?
Más vale irse y abandonar la esperanza.
Nunca podremos entrar. Estamos cansados de verla...
La puerta, al abrirse, dejó pasar tanto silencio

que no aparecieron los huertos ni flor alguna,
sólo el espacio inmenso donde reina el vacío y la luz
surgió de pronto por todas partes, colmó el corazón
y lavó los ojos casi ciegos por el polvo.

- Simone Weil, La puerta

miércoles, 18 de octubre de 2017




"Todos los movimientos naturales del alma están controlados por leyes análogas a las de la gravedad física. La gracia es la única excepción. La gracia llena los espacios vacíos, pero solo puede entrar donde hay un vacío para recibirla, y es la gracia misma la que hace este vacío. La imaginación está trabajando continuamente llenando todas las fisuras a través de las cuales podría pasar la gracia."

- Simone Weil, La gravedad y la gracia


La lectura, torre de la imaginación (ilustración de Rommel Joson)

viernes, 8 de mayo de 2015


"Estrellas y florecientes árboles frutales: la permanencia total y extrema fragilidad dan un sentido de igualdad de la eternidad."

   Simone Weil, La gravedad y la gracia

lunes, 10 de noviembre de 2014


“Tanto si la máscara se denomina fascismo, democracia o dictadura del proletariado, nuestro gran adversario sigue siendo el aparato del gobierno - la burocracia, la policía, las fuerzas armadas. El enemigo no es el que nos enfrentamos en la frontera de las líneas de batalla, no es este el enemigo, sino el que se llama a sí mismo nuestro protector y nos hace sus esclavos. No importa cuáles sean las circunstancias, la peor traición será siempre subordinarnos a dicho aparato y pisotear en su beneficio, todos los valores humanos que hay en nosotros y en los demás ".  

- Simone Weil, Escritos históricos y políticos