jueves, 6 de octubre de 2016


¿Cuál es la autobiografía de todas formas, sino una historia rica e imposible de finalización - del intenso, cuidadoso, expresivo, propio fracaso? ¿Qué puedo decirte, por tanto, que vaya a ser verdad y deje su sombra o su luz sobre todo el cuerpo de mi narración, de este estar aquí, de lo que soy?

Cuando la pequeña cierva quedó colgando en la valla,
capturada una pata delantera en el lazo de alambre
varios perros de la granja corrían violentamente hacia ella, sabía
la única cosa que podía hacer: cubrir mis ojos o correr.
Y me encontré corriendo, más rápido que nunca antes en mi vida, y
arrojé mi cuerpo contra el suyo, por lo que las dos estábamos
presionadas contra la malla de la cerca, mientras los
perros corrieron hacia atrás y adelante. Pero la cierva no sabía
quiero decir, o si lo hacía ella todavía no podía,
tolerar mi cercanía; chilló como una cabra, y
tiró de su pie libre, y echó a correr hacia
el bosque.

Unos días más tarde la vi en un campo. A pesar de las
gotas de sangre que quedaron en la cerca,
donde había enganchado el pie, ella estaba bien,
era ágil y rápida; Ella era hermosa.

Y yo pensé; Voy a recordar esto toda mi
vida. Ese peligro, la lucha, el aullido de
los perros, la asfixia. A continuación, la felicidad - la ac-
ción, del salto. A continuación, la dulzura verde de la dis-
tancia. Y los árboles: su grosor, y su
compasión, por todas partes.

- Mary Oliver, Once from Winter Hours: prose, prose poems, and poems

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