sábado, 10 de enero de 2015
Tasos Livaditis
(1922-1988)
Viví la pasión como un fuego,
la vi luego marchitarse y apagarse,
y por más que escapara de un peligro, lloré
por ese final que hay en todo.
Me entregué a los ideales más grandes,
luego renegué de ellos.
y los entregué de nuevo aún más desmedidamente. Sentí
vergüenza frente a los bien vestidos,
y una culpa mortal por todos los humillados y los pobres,
vi irse mi juventud, podrirse mis dientes,
quise matarme, por cobardía o vanidad,
perdoné a aquellos que me hirieron, lamí allí donde
había escupido,
viví el momento cruel, cuando descubres, ya
tarde, que no eres aquel que habías soñado, me avergoncé de mi nombre
para que no quede ni una mancha de egosimo en mí-
y era el más terrible egoismo. Por las noches lloré,
me rendí antes los días, una lucha sin pausa con
el demonio dentro de mí
que lo quería todo, le dí mis más valientes acciones,
mis sueños más transparentes
y tenía hambre, le di pecados graves, los regué con alcohol,
deudas, humillaciones,
y tenía hambre. Me hundí en pequeñeces,
lidié por un lugar insignificante, acusé,
cumplí con mi deber de dar cuentas, y al momento siguiente,
sin que nadie me lo pidiera,
me corté a mí mismo en pedazos muy pequeños y los repartí
entre los perros.
Ahora, estoy sentado en medio de la noche y pienso que quizás ya
pueda escribir
un verso, verdadero.
"Arte" Traducción: Miguel Ángel Chiovetta
Música: "Mesa Apo Sena", de Evanthia Reboutsika
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