domingo, 8 de junio de 2014

Alejandra Pizarnik: mi ser henchido de barcos blancos




Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche. 

El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados; triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me sobrevuela como a una dinastía de soles.


***

Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

***
Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.
Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.

***
 

Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.

No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.

 
***
 
dice que no sabe del miedo de la muerte del amor
dice que tiene miedo de la muerte del amor
dice que el amor es muerte es miedo
dice que la muerte es miedo es amor
dice que no sabe.

***


Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida.

 
            Alejandra Pizarnik, La Extracción de la Piedra de Locura

luz y panorama de los insectos


Mi corazón tendría la forma de un zapato 
si cada aldea tuviera una sirena. 
Pero la noche es interminable cuando se apoya en los enfermos 
y barcos que buscan ser mirados para poder hundirse tranquilos.

Si el aire sopla blandamente
mi corazón tiene la forma de una niña.
Si el aire se niega a salir de los cañaverales
mi corazón tiene la forma de una milenaria boñiga de toro.

Bogar, bogar, bogar, bogar, 
hacia el batallón de puntas desiguales, 
hacia un paisaje de acechos pulverizados.
Noche igual de la nieve, de los sistemas suspendidos.
Y la luna.
¡La luna!
Pero no la luna.
La raposa de las tabernas,
el gallo japonés que se comió los ojos,
las hierbas masticadas.

No nos salvan las solitarias en los vidrios, 
ni los herbolarios donde el metafísico 
encuentra las otras vertientes del cielo. 
Son mentira las formas. Sólo existe 
el círculo de bocas del oxígeno. 
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos, 
los muertos diminutos por las riberas, 
dolor en longitud, 
yodo en un punto, 
las muchedumbres en el alfiler,
el desnudo que amasa la sangre de todos,
y mi amor que no es un caballo ni una quemadura,
criatura de pecho devorado. 
¡Mi amor!

Ya cantan, gritan, gimen: Rostro. ¡Tu rostro! Rostro.
Las manzanas son unas, 
las dalias son idénticas, 
la luz tiene un sabor de metal acabado
y el campo de todo un lustro cabrá en la mejilla de la moneda.
Pero tu rostro cubre los cielos del banquete.
¡Ya cantan!, ¡gritan!, ¡gimen!,
¡cubren! ;trepan! ¡espantan!

Es necesario caminar, ¡de prisa!, por las ondas, por las ramas,
por las calles deshabitadas de la edad media que bajan al río, 
por las tiendas de las pieles donde suena un cuerno de vaca herida,
por las escalas, ¡sin miedo! por las escalas.
Hay un hombre descolorido que se está bañando en el mar;
es tan tierno que los reflectores le comieron jugando el corazón.
Y en el Perú viven mil mujeres, ¡oh insectos!, que noche y día
hacen nocturnos y desfiles entrecruzando sus propias venas. 

Un diminuto guante corrosivo me detiene. ¡Basta!
En mi pañuelo he sentido el tris 
de la primera vena que se rompe.

Cuida tus pies, amor mío, ¡tus manos!,
ya que yo tengo que entregar mi rostro, 
mi rostro, ¡mi rostro!, ¡ay, mi comido rostro!

Este fuego casto para mi deseo, 
esta confusión por anhelo de equilibrio,
este inocente dolor de pólvora en mis ojos, 
aliviará la angustia de otro corazón
devorado por las nebulosas.

No nos salva la gente de las zapaterías, 
ni los paisajes que se hacen música al encontrar las llaves oxidadas.
Son mentira los aires. Sólo existe 
una cunita en el desván 
que recuerda todas las cosas.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
los insectos solos.
crepitantes, mordientes. estremecidos, agrupados, 
y la luna 
con un guante de humo sentada en la puerta de sus derribos.
¡¡La luna!!

New York. 4 de enero de 1930

***

“Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
He venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra…” 

 Federico García Lorca, Poeta en Nueva York 
Imagen, Autorretrato de Federico García Lorca para Poeta en Nueva York

prosas apátridas


"En la vida, en realidad, no hacemos más que cruzarnos con las personas. Con unas conversamos cinco minutos, con otras andamos una estación, con otros vivimos dos o tres años, con otras cohabitamos diez o veinte. Pero en el fondo no hacemos sino cruzarnos (el tiempo no interesa), cruzarnos y siempre por azar. Y separarnos por siempre..."

Julio Ramón Ribeyro. "Prosas Apátridas”

el exilio y el reino



"El mundo considera al solitario como un enemigo..." 

Albert Camus. Carnets

sábado, 7 de junio de 2014

A Ver De Colores the love cat


Mis manos huelen como la tostada de mantequilla y mermelada de arándano.Todavía tengo un árbol de aguacate, y pienso en los gatos a los que me gustaría acariciar. Tres. Uno de los tres gatos excepcionalmente dulce, con brillante pelaje negro y ojos amarillos suaves se acurruca sobre mi regazo cuando estoy sentada entre rojos anaranjados. A mi lado los otros dos, mientras cenamos. Voy a tener mis propios pequeños gatos un día. B. me dijo que a veces cuando ella llora, uno de los gatos se acercaba a lamerle las lágrimas de la cara.  

Imagen, Amanda Besl

viernes, 6 de junio de 2014

Solo a una, a ella. Frederique


"…Solo a una, a ella. Frederique, la he buscado por todas partes, porque ella me precede. Y siempre esperé su carta. Ella no forma parte de los muertos. Yo tenía la certidumbre de que no volvería a verla, y esto también gracias a nuestra educación: renunciar a las cosas bellas y temer las buenas noticias."
 
"Todavía hoy no logro expresa con palabras que me había enamorado de Frédérique; es una frase muy fácil de decir."  

 
                    Fleur Jaeggy, Los hermosos años del castigo

iluminaciones



"Cuando el mundo se reduzca a un solo bosque negro para nuestros cuatro ojos asombrados, — a una playa para dos niños fieles, — a una casa musical para nuestra clara simpatía, — te encontraré.
Que aquí abajo no quede más que un viejo solo, tranquilo y hermoso, rodeado de «un lujo inaudito», — y caeré de rodillas.
Que sea yo quien haya cumplido todos tus recuerdos, — que yo sea aquello que te sabe agarrar."

jueves, 5 de junio de 2014

sobre Rimbaud


"El hombre de suelas de viento. Es inútil perseguirlo. Tal es su velocidad que nadie lo alcanzará jamás. Ni yo lo pude alcanzar mediante el crimen." Paul Verlaine

"Si Rimbaud sobrevive a las fluctuaciones de la moda, se lo debe a la gratuidad de su crueldad, a su cirugía demoníaca, a la generosidad de su hiel. Lo que le permite a una obra durar, lo que le impide envejecer es su ferocidad." Emil Cioran


"Escribir no fue jamás para Rimbaud otra cosa que un medio; un medio para desembarazarse de su alma, de proyectar fuera de sí el mal maravilloso que lo aquejaba." Jacques Rivière

elegía joseph cornell



“Hace falta mucha infancia. Hace falta días y días de aliteración del misterio,
y también noches y noches sin más movimiento que la falsa calma de los relojes”.

“Sólo cuando llegó a la Roca de la tristeza, la niña se detuvo.
Abrió su alforja sin prisa y dijo: Todo empieza a vivir. La eternidad comienza.”  

Maria Negroni,  Elegía Joseph Cornell   

miércoles, 4 de junio de 2014

El camino de la naturaleza. El camino de la gracia.


El camino de la naturaleza. Contiene los gustos que hemos tragado. Cuerpos que se han hundido en y nadado como ríos de sabiduría. Hemos subido a los árboles, como si los temores escondidos salieran de las cuevas. 

Deseo que todo esto figure en mi cuerpo. Yo creo en esa cartografía marcada por la naturaleza, no sólo para nosotras mismas por haber amado, sino etiquetar en nuestro mapa los nombres de las mujeres que han luchado contra un patriarcado criminal . 

Somos las historias comunales, libros comunes. No tenemos propiedad ni propietarios, ni monogamias interesadas por el miedo o el interés. 

Caminamos sobre una tierra donde habitamos el amor violentamente. 

Imagen, Amy Simon

Rayuela


“Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impulso".  

Rayuela, Julio Cortázar
Imagen, Ben Giles, Yen Mag 

Bienvenidos a mi casa

Biografía

Tengo 50 años, cuando salga esto, 51.
Viajo poco. Bebo y fumo más de la cuenta.
He sido camarero, kiosquero, vendedor de libros, peón agrícola, tendero y, ahora, jardinero.
No sé muy bien por qué hago las cosas que hago.

Miguel Cabrera Pérez  ( sus poemas en Facebook. )

Imagen, Antonio López