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sábado, 9 de julio de 2022

Carson McCullers: El sueño que florece (Notas sobre la escritura)



     "Todo lo que podemos hacer es andar diciendo la verdad."
 
"La autora rara vez se da cuenta de las dimensiones de una obra de arte hasta que la obra está terminada. Es como un sueño floreciente. Las ideas crecen, brotan silenciosamente, y hay mil iluminaciones que vienen día tras día a medida que avanza el trabajo. Una semilla crece en la escritura como en la naturaleza. La semilla de la idea es desarrollada tanto por el trabajo como por el inconsciente, y la lucha que se desarrolla entre ellas."
 
"Entiendo solo fragmentos. Entiendo los personajes pero la novela misma no está enfocada. El enfoque llega en momentos inesperados: nadie sabe por qué y la autora menos que nadie. Para mí, de ordinario, es la consecuencia de un gran esfuerzo. En mi caso las iluminaciones son la recompensa al trabajo. Para esas iluminaciones la autora depende al mismo tiempo del azar y de la belleza. Después de meses de confusión y de trabajo, cuando la idea ha florecido, la confabulación que se produce es un don divino. Siempre procede del subconsciente y no se puede controlar."

"La escritora debe tallar la roca fantasma."
 
"Sin duda la vida se compone de innumerables milagros cotidianos, la mayor parte  de los cuales pasan inadvertidos."
 
"¿Cuáles son las fuentes de una iluminación? Para mí, vienen después de horas de buscar y mantener mi alma lista. Sin embargo, vienen como un relámpago, como un fenómeno religioso. The Heart is a Lonely Hunter tuvo tal iluminación, comenzando mi larga búsqueda de la verdad de la historia y arrojando luz sobre los dos largos años por delante."
 
"Los recuerdos de la infancia tienen una extraña cualidad de ir y venir, y las áreas de oscuridad rodean los espacios de luz. Los recuerdos de la infancia son como velas claras en un acre de noche, iluminando escenas fijas desde la oscuridad circundante."
 
"Debo ir a casa periódicamente para renovar mi sentido del horror."

"Para saber quién eres, tienes que tener un lugar de dónde venir."
 
"Hay tanta verdad en los niños y tan poca autoconciencia. Siempre me llama la atención que sean tan capaces de perderse y encontrarse a sí mismos y también de perder y encontrar aquellas cosas que sienten cercanas."

"Porque los niños distinguen dos capas de realidad: la del mundo, que se acepta como una inmensa confabulación de todos los adultos; y la no reconocida, la escondida y secreta, la profunda."
 
"La imaginación requiere humildad, amor y gran coraje."

"Tengo más que decir que Hemingway, y Dios sabe, lo digo mejor que Faulkner."
 
"Creo que los sureños son los más solitarios y espiritualmente separados, porque hemos vivido tanto tiempo en un sistema social artificial que insistimos en que era natural, correcto y justo, cuando todo el tiempo sabíamos que no lo era."

"La única solución para no seguir siendo oprimidos, es que la gente sepa."
 
"No necesitamos más hijos, sino más oportunidades para los que hemos traído al mundo."

"No me gustaría vivir si no pudiese escribir...La escritura no es sólo mi modo de ganarme la vida; es como me gano mi alma."
 
                            Carson McCullers, "El mudo" y otros textos

domingo, 12 de junio de 2022

Carson McCullers: Frankie y la boda



"Todo sucedió aquel verano verde y loco cuando Frankie cumplió los doce años. Aquel verano cuando hacía mucho tiempo que Frankie no era miembro de nada. No pertenecía a ningún club, ni pertenecía a nada en el mundo. Frankie se había convertido en un persona sola que vagabundeaba por los portales...En junio, los árboles eran de un verde brillante y deslumbrador, pero más tarde las hojas se oscurecieron y el pueblo pareció ennegrecer y encogerse bajo la luz cegadora del sol. Al principio, Frankie paseaba haciendo una cosa u otra. Las aceras del pueblo, a primera hora de la mañana y por la noche, eran grises, pero al mediodía el sol daba en ellas de tal modo que el cemento ardía y lanzaba destellos como si fuera de cristal. Por fin, las aceras llegaron a estar demasiado calientes para los pies de Frankie, y ella, además, empezó a sentirse enferma. Sus secretas congojas le valdrían quedarse en casa, y en casa sólo estaban Berenice Sadie Brown y John Henry West. Los tres se pasaban el tiempo sentados alrededor de la mesa de la cocina, diciendo una y otra vez las mismas cosas, de modo que al llegar agosto las palabras empezaban a rimar unas con otras y a adquirir extrañas resonancias. Todas las tardes el mundo parecía morir y cesaba todo movimiento. Al fin, el verano era como un enfermizo sueño verde, o como una absurda jungla silenciosa bajo una campana de cristal." 

"La primavera de aquel año fue una extraña y larga estación. Las cosas empezaron a cambiar para Frankie…No sabía por qué estaba triste, pero a causa de aquella extraña tristeza empezó a darse cuenta de que debía marcharse del pueblo. Aquel año, Frankie empezó a pensar en el mundo. No lo veía como el globo terráqueo de la escuela, con los países bien definidos y de diferentes colores. Pensaba en el mundo como en algo enorme, suelto y resquebrajado, que giraba a mil seiscientos kilómetros por hora."

"Por la mañana muy temprano salía a veces al jardín y se quedaba largo rato contemplando el cielo del amanecer. Y era como si su corazón hiciera una pregunta y el cielo no le diera contestación."

"Frankie estaba aguardando la noche. Y precisamente en aquel momento, empezó a oírse una trompeta. En algún sitio del pueblo, no muy lejos, una trompeta empezó a tocar un blues. La música era triste y honda…En aquella música había algo que le traía de nuevo todo lo de la primavera: flores, los ojos de la gente desconocida, lluvia...Pero la música no volvió y la melodía quedó rota e inacabada. Y ella no podía soportar aquel nudo tan apretado."

         Carson McCullers,  Frankie y la boda
 

miércoles, 2 de julio de 2014

Más pobre que un muerto, imposible


"-El mundo se creó pa los muertos. Piensa en tos los muertos que hay- dijo y luego, como si hubiera concebido la respuesta a todas las insolencias, añadió-: los muertos son un millón de veces más que los vivos y el tiempo que los muertos se pasan muertos es un millón de veces más que el tiempo que los vivos se pasan vivos!- y soltó al chico lanzando una carcajada."

“A la medianoche había dejado atrás la carretera  y los bosques incendiados y había salido a la autopista una vez más. La luna, volando bajita sobre los campos a su lado, aparecía y desaparecía, luminosa como un diamante entre los parches de oscuridad. La sombra mellada del muchacho atravesaba la carretera frente a él, intermitentemente, como si estuviese despejando el camino hacia la meta. Sus ojos chamuscados, metidos bien dentro de sus cuencas, parecían imaginar el destino que lo esperaba pero siguió adelante, el rostro en dirección a la ciudad oscura donde los hijos de Dios dormían. " 

Fragmentos de "Más pobre que un muerto, imposible" y "Los profetas"
relatos incluidos en sus "Cuentos completos"